REBELDIA Y ESPERANZA, EL FRUTO DE UNA VISIONARIA: BERTHA VON SUTTNER

  1. INTRODUCCIÓN

Pensemos en la siguiente aporía[1]: “la idea de una paz perpetua es un contrasentido un absurdo” (Suttner, 1966: 211) frente a ella la propuesta de “uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos” I. Kant, en su Ttratado de la Paz Perpetua (Suttner, 1966: 387) o en el ilustrado francés Mirabeau (1790) quien defendía que “No está lejano el momento en el que la libertad, esa soberana innegable, realizará el deseo de los filósofos liberando a la humanidad del crimen de la guerra, y estableciendo la paz universal” (Suttner, 1966: 387) Este es el espacio de argumentación que nos abre Bertha von Suttner. Los defensores del primer argumento no se dan nunca por vencidos, su razonamiento tiene un curso circular. Frente a estos la protagonista de Bertha von Suttnerla, en ¡Abajo las Armas!, propone: habituarse a “seguir con método el desarrollo de una idea, según las propias luces y las ajenas” (Suttner, 1966: 213). En lo referente a su método de elaboración de una idea hemos de añadir: Intentar descifrar el juicio del otro en aquello que aparentemente parezca exacto. Identificar esos puntos aparentes es cuestión, quizás, del sentimiento y no tanto del entendimiento.

Bertha von Suttner recoge en 1889 en su novela Waffen Nieder![2]¡Abajo las Armas! los resultados de 4 firmas de paz que llevaban el germen de la siguiente guerra. El protagonismo argumentativo frente al horror y al sufrimiento innecesario, que significa la guerra, lo comparten: la protagonista central (Martha) y su segundo esposo, el barón Federico Tilling, un aristócrata prusiano pobre, que debido a la intima identificación que la pareja logra, a él ya “no le importaba vivir a costa de su mujer”[3] (Suttner, 1966: 183). La relación amorosa de ambos se alimenta en sus actitudes críticas y reflexivas frente a la barbarie humana. Ellos construyen rodeados de seres “desgraciados o “miserables” una isla de sentimientos conyugales y fraternales basadas en el cuidado y el respeto del otro, del ser amado, o querido.

Efectivamente el anterior libro de Bertha v. Suttner Maschinenzeitalter, publicado en el mismo año que el anterior, trata el mismo tema pero está dedicado a un público intelectual, tiene la forma de un ciclo de clases magistrales, es mas próximo al ensayo. En su nuevo libro, mezcla la autora razonamientos puramente intelectuales con el sentimiento y con la pasión, cambia del ensayo a la novela. Un género que le permite expresar, según ella, mejor lo que quiere transmitir. Presenta una novela en forma de autobiografía. También cambia su elección del receptor. Su mensaje no lo dirigiría a los intelectuales, sino a una amplia masa, especialmente a las lectoras de novelas (Brigitte Hamann, 2002: 126)

En los ensayos sólo se pueden poner Principios abstractos del entendimiento, se puede filosofar, argumentar y disertar; pero yo quería otra cosa: quería poner en mi libro no solo lo que pensaba, sino también lo que sentía –sentimientos apasionados- En tanto que en mi alma quemaba la presencia de la guerra quise darle espacio al dolor; – vida , vida endulzada – quería mostrar realidad, realidad histórica, y todo ello solo podía suceder en una novela, especialmente en una, en la forma de una autobiografía. (Bertha v. Von Suttner, 2013memorian: 140)

  1. referente filosófico

      

La Revolución Francesa había conmovido a Europa, no era una fantasía, un pueblo empieza a crear un nuevo espacio, a plantearse el ser gobernado por representantes que consoliden principios de libertad, igualdad y fraternidad. Principios debatidos entre los filósofos de la época y anteriores a ella, como recoge en su obra la baronesa von Suttner.

La serie de tratados que configuran la Paz de Basilea entre abril y julio de 1795 no garantizan una Paz Perpetua[4] debido a que las monarquías tradicionales de Prusia y España no aceptan perder sus privilegios. Estos tratados no colmarían las esperanzas de varios intelectuales[5] y republicanos que veían la necesidad de reformar las viejas instituciones y el inicio de una nueva era, cuyos principios de cohesión y regulación social fueran los promulgados por la Revolución Francesa.

Son varios los pensadores[6], como ya hemos visto, que con mayor o menor realismo, habían meditado en el Siglo XVIII sobre el proyecto de paz universal o una Paz Perpetua. Kant[7] plantea este proyecto desde su perspectiva Antropológica y recogiendo los preceptos de su tratado sobre la Ilustración. La Paz Perpetua, apunta Kant, es posible si se dan ciertas condiciones. Entre ellas que la política nacional e internacional tienen que estar sujetas al derecho y a la ética. Sin estas condiciones la Paz Perpetua sería una ilusión. Ello no cierra la esperanza de que la humanidad, como concepto antropológico, es decir, como especie, pueda paulatinamente alcanzar el fin deseado. En tal caso habría de concluirse que la segunda mitad del Siglo XVIII no era el momento, pero que la Paz Perpetua no es una quimera. Esta sería la visión de Bertha v. Suttner[8] que comparte con Kant: Como muestra su análisis darviniano de la existencia y la lucha, hasta el final de su vida, en favor de una paz perpetua, pero además por como trae en este punto la posición kantiana como fundamento:

Si es un deber, y al mismo tiempo una esperanza, el que contribuyamos todos a realizar un estado de derecho público universal, aunque sólo sea en aproximación progresiva, la idea        de la “paz perpetua”, que se deduce de los hasta hoy falsamente llamados tratados de paz –en realidad, armisticios-, no es una fantasía vana, sino un problema que hay que ir resolviendo poco a poco, acercándonos con la mayor rapidez al fin apetecido, ya que el movimiento del progreso ha de ser, en lo futuro, mas rápido y eficaz que en el pasado (Kant, 1984:159)

Efectivamente esto nos orienta a entender a los tratados de la Paz de Basilea, que antes mencionábamos, como armisticios. La razón de porqué lo fueron la da Bertha v. Suttner en varios párrafos de ¡Abajo las Armas!: la falta de ética, la forma caprichosa de los diplomáticos, de los mandatarios, de tratar al pueblo, la falta de un derecho internacional basado en acuerdos justos que regulen estas situaciones de conflicto entre los países, etc, son algunos de los motivos que ella da como explicación.

… en Europa no hay ya ni hombres salvajes ni bestias feroces, nos hemos forjado enemigos convencionales … nos dicen: … en cuanto los señores diplomáticos den tres palmadas, vosotros os convertiréis en tigres y los otros en leones. ¿Ea! Ahora a matarse alegremente … Y cuando en las llanuras de X … se han exterminado recíprocamente diez o cien mil de estos tigres o leones artificiales, se consigna con palabras pomposas esta sublime matanza en los fastos de la historia, bajo la denominación de batalla de X … Se reúnen entonces los diplomáticos en la ciudad de Y … y, sentados en torno a una mesa cubierta con un tapete verde, señalan nuevas delimitaciones de fronteras, discuten sobre la cifra de la indemnización de guerra, estampan su firma al pie de un documento que llevara el nombre de Tratado de Y … Después dan otras tres palmadas, y dicen a los que visten uniforme azul y a los que visten uniforme rojo: «¡Ea, abrazaos! Ya sois hermanos» (Bertha v. Sutner 1966: 320)

De lo anterior se deduce que el hombre habitante de un país con ejército se degrada, pues se convierte en máquina. El ejercito no es sino gente cuyo fin es matar y morir. Esta contradicción que atenta contra natura sería superable siguiendo el opúsculo kantiano al que nos referíamos, La Paz Perpetua, entre otros párrafos, en el tercero de los preliminares. Es el que la autora cita (Suttner, 1966: 382):

 

  1. º Los ejércitos permanentes –miles perpetuus- deben desaparecer por completo con el tiempo

Los ejércitos permanentes son una incesante amenaza de guerra para los demás estados, puesto que están siempre dispuestos y preparados para combatir … tener gente a sueldo para que mueran o maten parece que implica un uso del hombre como mera maquina en manos de otro –el Estado… (Kant: 1984: 93)

De hecho, este es uno de los objetivos de la autora en ¡Abajo las Armas!: Cómo transmitir que lo que se hace en la guerra es perpetuar los juegos de poder, a costa de los más débiles, que la guerra no puede ser el medio para acabar con ella. Que la guerra destruye todo avance intelectual, científico o artístico, logrado por el hombre. Observa que los países con ejércitos son amenazas al desarrollo humano y que habría que abolir los ejércitos, por ello. Sólo así seria posible abrir una vía, el amor a la humanidad como propuesta moral, sacada de Cicerón (Bertha v. Suttner, 1944: 385/6). Esta seria una vía a seguir. .

 

  1. referente histórico

La guerra destruye todo fruto del progreso de la humanidad. Lo mas determinante de su inmoralidad es que destruye el desarrollo natural en tanto que se lleva a los mas fuertes, jóvenes y activos, y deja a los viejos, a los débiles o a los tullidos. Es, por tanto, un medio de transformar la evolución natural en una artificial (Hamann 2005: 119) Se trataría de echar abajo esa esclavitud, ese “devorarse humano”, esa “tortura” a favor de un avance hacia lo mejor. La figura central del relato, Martha, una dama de la aristocracia vienesa, cuyo destino lo configura la guerra, relata las 3 guerras en las que participó Austria en la segunda mitad del siglo XIX y la última entre Francia y Prusia: la guerra contra la unificación de Italia de 1959[9] (Suttner, 1966: 70), la guerra que Austria en coalición con Prusia lleva a cabo contra Dinamarca 1864[10]. Esta lleva en su germen[11], la siguiente, la guerra Austo-Prusiana del 1866. Por último, narra los horrores de la guerra Franco-prusiana de 1870/71. El tema de su novela no es algo banal o ficticio para la sociedad austriaca de finales de siglo, o incluso para la actual Austria, ya que se demarcan sus fronteras actuales en estos conflictos. La tensión en el ambiente, el año que publica su novela, era fuerte: Recién subido al trono prusiano Wilhelm II. Sus discursos mantienen un tono amenazante a la “Francia enemiga”. El tono de la respuesta era igual, el ministro francés de guerra Boulanger usa la “revancha” como medio para el éxito de las elecciones. Estos acontecimientos le eran a Berta von Suttner conocidos a través de los Salones parisinos.

Los hechos parecen dar la razón a los “argumentos circulares” del padre de la protagonista, al Viejo general Althaus que había luchado a las órdenes de Radetzky: “Entre las naciones surgiran siempre conflictos, … consecuencias necesarias de la existencia de intereses opuestos. La idea de una paz perpetua es un contrasentido, un absurdo”. (Suttner, 1966: 211) Decimos parece, sin afirmarlo, pues el pensamiento crítico de la protagonista desvela que esos conflictos fueron ansias de dominios de unos países por los otros. Ello llevaba a otras consecuencias de la guerra, la quiebra, la caída de casas de comercio, bancos o instituciones de crédito, pero no induce de ello la protagonista que la guerra era la única solución, sino mas bien tomar conciencia y descifrar las causas que llevan a entender esa falsas apariencia de que sea un contrasentido la paz perpetua.

  1. la formación entendida desde la exigencia ilustrada: la rebeldía intelectual de la protagonista

Este es un nuevo punto donde Berta von Suttner confía en la Ilustración como salida. Es también un punto donde Kant nos recuerda que lo primero para liberarse es pensar por uno mismo.

No hay en la figura central de la novela una demanda de género, sino más bien de especie. La figura femenina en la novela está ocupada por diferentes tipologías: por la resignación, unida esta a sólidos principios religiosos; por la frivolidad, unida a la pretensión de ascenso en las clases sociales; por la inocencia, unida a un personaje etéreo, divertido, ajeno a las circunstancias históricas del momento y por último, a la figura de una madre amantísima, de un hijo varón que ha sido el sentido de su vida.

De todas ellas Martha cogerá esta última, aunque no sea esta su principal figura. Ella se presenta como una mujer bella y de temperamento exaltado. Con un profundo deseo (que da idea de su fuerza): transformarse en una heroína, en una Juana de Arco. Esta sería la primera metáfora de la guerra, una heroína arrastrada por el sentimiento del deber y del honor, ella no podría aceptar un papel resignado o de admiración al soldado; quiere ser ella misma, una mujer soldado, que lucha para fortalecer los “sentimientos más elevados”: deber, honor, patria, etc. y dar vida a “sentimientos heroicos”.   Esta vocación que esconde a una adolescente que busca para ser una mujer un sentido propio de existencia y no el dado por un varón, es pronto sublimada con el estudio, pues nos dice el personaje a penas empezar el libro: “a falta de las victorias que, como virgen guerrera, hubiese anhelado alcanzar, me conformaba con obtener buenas notas” (Suttner 1966: 15). El estudio, la investigación será el medio para salir de la “inferioridad”. La reflexión sobre la guerra le ilustra, le posibilita su emancipación intelectual:

¡Inferioridad irritante la de la mujer, excluida de toda clase de participación en cualquiera de las acciones nobles realizadas por los hombres a quien arrastra el sentimiento del deber y el honor! Cuando oía yo hablar de reivindicaciones femeninas, cuestión en la que me ocupé muy poco, y únicamente para censurarla y ridiculizarla, durante mi juventud, no comprendía esos anhelos de emancipación, como no fuese para que conquistáramos el derecho de usar armas y de tomar parte en las guerras. (Suttner, 1966: 13)

Aunque el mayor mal que abrumaba a la humanidad era la guerra, no dejaban de serlo también: “la miseria, la opresión, la ignorancia”. Producto de ellas era que la humanidad se había habituado a considerar la guerra como algo “inevitable, como una epidemia, el hambre o los temblores de tierra”, por ello dice la protagonista: “pero yo no puedo aceptar semejante criterio; y si antes supe aceptar con resignación el azote, su perspectiva despertaba luego en mí cólera y rebelión” (Suttner 1966: 143) Ilustrarse, emanciparse intelectualmente, significaba para ella una necesidad imperante de emancipación, en su situación el tema era estudiar la guerra desde un punto de vista humano. La guerra debía de pensarse desde “los torrentes de sangre” que costaba y desde “los mares de lágrimas” que generaba. Para ello se adentra en el estudio de una nueva concepción de la historia en el manual de Buckle, donde se demuestra que el prestigio con que la humanidad ha rodeado al guerrero está en razón inversa al grado de cultura intelectual del pueblo. A estas nuevas concepciones de las teorías sociales, se añade la teoría de la evolución de Darwin. De donde la protagonista deduce que la Razón es cultivable y que a lo que esos argumentos circulares” llamaban “inclinaciones innatas” no eran sino, sencillamente, en el fondo consecuencias de transmisiones hereditarias, por tanto, en constante evolución influenciables.

Resumiendo, observamos que las dos ideas centrales emancipatorias: llegar a la libertad mediante el desarrollo intelectual y considerar la capacidad de aprendizaje no determinada por una concepción innatista, son temas centrales, articulados coherentemente por la protagonista; aunque hay dos cuestiones, con respecto a esta figura literaria, que parecen mostrar cierta incoherencia: El no cuestionarse el personaje explícitamente la procedencia de su fortuna[12], pues es una hija y viuda rica (Suttner, 1940: 182/ 346) y el desfallecer ante el dolor de los más afectados, de los soldados en el frente (Suttner, 1940: 263 s.s).

Una mujer tan fuerte en la reflexión y tan clara en sus propósitos es incapaz de sobreponerse al horror del campo de batalla para crear la distancia con el horror y poder ayudar. Es incapaz en la praxis de lograr una posición de distancia que consigue lograr para la reflexión. Una posición que la Estética kantiana, en la Critica del Juicio, la reserva para el observador, es esta posición la que le permite desenmascarar los argumentos paternales, que no son otros que los representados por las instituciones gubernamentales y el poder.

En la práctica, Martha, se ve anímicamente imposibilitada para ayudar y se sumerge en el dolor de los masacrados, dice la protagonista no poder superar el dolor ajeno, como, observa, hace el personal sanitario y ocupar de este modo en la praxis el espacio que abre con la reflexión. La cuestión que se presenta aquí es, por qué Bertha v. Suttner no une en su protagonista tanto la fuerza de la figura intelectualmente rebelde, que representa Martha, con la fuerza que deja la autora para otro personaje femenino, para la de Señora Simon, una dama sajona, nueva Nigtingale, que desde el comienzo de la guerra prestaba sus servicios en ambulancias y hospitales, otra mujer libre. La autora presenta este contraste en la voz del doctor Bresser[13], un médico amigo de la familia, que se encuentra en el campo de batalla. Desde este escenario define a ambas mujeres: La Srª Simon la define como una mujer con mucha energía, prudencia y decisión, por contraste describe a Martha como una mujer refinada, delicada y poco habituada a una labor ardua como es ayudar a los heridos de un campo de batalla. Habla la protagonista, al respecto:

La Sra. Simon, a la que llamaban «la madre de los lazaretos», era una verdadera heroína … centenares de desventurados le son deudores de la vida. Día y noche trabajaba … prestaba a los heridos los servicios mas humildes … ¿De mí que diré? Que falta de fuerzas, desolada, rendida bajo el peso del dolor, fui completamente inútil.

  1. desde la exigencia ilustrada: “pensar desde el lugar del otro”

Es una escritora prolífera, lo que implica que son todavía varios los escritos que pueden aparecer de ella. Escribe novela, ensayo y artículos. Su lema de trabajo dice haberlo sacado de Victor Hugo: “nulla dies sine Linea” (Enichlmair 2005: 27). No fue la primera mujer en escribir en periódicos[14], son varios con los que colabora. Sus escritos costumbristas, recogidos como ejemplos de naturalismo y realismo, se centran en temas que tienen que ver con la aristocracia, ya que es la clase social que más conoce. En ellos analiza los entramados afectivos-sociales de la época. Son estudios sociales de esa clase en los que se encuentra una gran cantidad de materiales autobiográficos auténticos.

De su época en el Caucaso (1876 – 1885), concretamente, a partir de 1877 hay escritos de crítica social, donde aparecen reivindicaciones de género, critica determinados estereotipos femeninos de su clase: mujeres frívolas o conservadoras, ignorantes e incultas, al igual que hombres empavonados, bravucones, incultos, inflexibles y brutos. Su producción literaria, publicada bajo un seudónimo masculino (B. Oulet), no tuvo solo un fin crítico-intelectual y social, sino que también fue la forma de financiarse económicamente. Por lo que la necesidad de publicar sin descanso hace que algunas de estas publicaciones no tengan un gran valor literario.

A partir de su vuelta a Viena en 1885 centra la temática de su producción literaria en su lucha por la paz. Das Machinenzeitalter[15] y Waffen Nieder![16]son las obras más importantes del periodo. Se publicaron ambas en 1889. La primera, das Machinenzeitalter, es una especie de ensayo, dirigido a un público intelectual. En el se prevén los resultados de los exacerbados nacionalismos y de la carrera armamentista. Pero debido al público a quien va dirigida, no tiene una gran difusión y la repercusión de sus argumentos no es tan grande como la autora pretendía. En el epílogo de Waffen Nieder! Sigrid und Helmut Bock, argumentan respecto a Maschinenalter, que esta obra presenta el intento de contraponer a las contradicciones que surgen en la época de la civilización una utopía literaria. Se trataría de una propuesta de futuro, que contribuyese a superar las debilidades y los errores del presente.

Pero observando la poca difusión y buscandola para sus ideas pacifistas Bertha von Suttner escribe entonces una novela sobre el tema: Die Waffen Nieder! busca un público más amplio, más abierto, y especialmente a mujeres lectoras, por ello, dice, escogió la forma de novela y lo redacta en tono biográfico, con una protagonista femenina.

Son varias las aportaciones bibliográficas que tenemos a cerca de la decisión de la autora para escribir la novela ¡Abajo las Armas! pero no hemos encontrado, hasta la fecha, una que explique porque la dirige especialmente a un público femenino. Conjeturando, por tanto, y viendo el hilo argumentativo de las diferentes posiciones frente a la guerra podríamos concluir, que se tratase, por parte de la autora, de intentar movilizar contra la guerra a la gran cantidad de mujeres que se vuelven victimas de los desastres que la guerra les ocasiona. También es resaltable que los movimientos feministas austriacos generalmente no solo han tenido en su programa la condena de la guerra, sino que varios de ellos han sido movimientos feministas y pacifistas al mismo tiempo. En la obra que nos ocupa, solo la protagonista y su doncella son capaces de manifestar que la guerra solo trae dolor innecesario.

Las razones biográficas, explicitas, sobre el porqué escribió la novela, hacen referencia a la búsqueda de una madurez intelectual. La madurez como condición para escribir esta obra y para centrar su tema en la defensa de la paz. Se trata, en definitiva, de un proceso de investigación para elaborar y dar argumentos a posicionamientos contra de la guerra:

Era el final de los años 80 – yo había alcanzado una edad madura y me encontraba en medio de un apasionado estudio de obras científicas, filosóficas e históricas cuando me asaltó el pensamiento, de lo que mediante su estudio seria un convencimiento consolidado, que la guerra era una institución que nos retrotraía a la época de la barbarie, la cual debía ser eliminada mediante la civilización. (Bertha von Suttner 2010: 25)

Otro motivo que le lleva a escribir esta obra son motivos intelectuales puros. Pero estas necesidades intelectuales en la Viena, o la Europa de su tiempo se cristalizan de diferentes maneras. Su necesidad intelectual difiere de otras aristócratas e intelectuales de la época (Lechner 2012: 14-24) como Alma Mahler-Werfel o Emilie Flöge, por ejemplo. La primera fue creadora de moda y la segunda Salonière y compositora. También difieren, sus necesidades intelectuales, de las de otras mujeres burguesas de la época, como fueron las de las dos pioneras de los movimientos feministas, Marianne Hainisch (1839-1936) y de Rosa Mayreder (1858-1938).

Su creación literaria también la separa en estilo y mensaje de la de los escritores jóvenes, los Wiener Moderne[17], se separa del abatimiento, desesperación o desgarro que está en la Viena Fin de Siècle. Consideraban su estilo pasado de moda y artísticamente inferior, pues no seguía las corrientes esteticistas del momento. Su sentido útil del arte no tiene en las nuevas corrientes influencia alguna (Hamann 2009: 293). Hermann Broch nombra a esta época con la expresión Fröhliche Apokalypse –la Alegre Apocalipsis con ello describe el fondo que yacía, en la sociedad típica vienesa y en la historia del pensamiento vienes del momento. Frente al inmovilismo y al abatimiento de este grupo de intelectuales que marcan la tendencia de la época establece Suttner la Idea de Progreso (Darwin). La aplicación de la Teoria de la Evolución a la antropología.

Por ello, observamos en Bertha von Suttner una mujer carismática, ambiciosa, y, sobretodo, defensora de la teoría darviniana, una aristócrata que marca su propio itinerario intelectual y que considera, al igual que el Pensamiento Ilustrado, que el arte no tiene una función de crear admiración sino que este debe llevar un germen pedagógico. La baronesa no quiso servir con su obra a un concepto abstracto del arte, sino que más bien pretendía con ella un fin ilustrado[18]: expandir el conocimiento y el saber, es decir, su obra tiene un fin educativo. Por ello, en algunos párrafos el genero novela deja espacio al ensayo. Son varios los párrafos dedicados a poner de manifiesto que intelectualismo y progreso van unidos y son antitesis a la guerra. Para fundamentar cualquier opinión o acción es imprescindible la investigación en todas las disciplinas, expone minuciosamente los pasos formativos que deben preceder a toda argumentación y como debe trabajarse ésta en relación a la praxis, expone, por tanto, como deben crearse, posicionamientos en las tomas de decisiones.

Por otra parte, sus descripciones meticulosas de un campo de batalla o la belleza de los lugares que describen, a parte de hacerla una representante del Realismo, no tienen tanto, como tema central, la estilización de una barbarie, sino la comprensión del hacer humano en ella, como componente antropológico y como estudio psicológico de sus personajes, pero sobretodo para dar argumentos contra la guerra. De ahí sus razones para escribir ¡Abajo las armas!:

Me propuse escribir una pequeña narración, de una mujer joven que pierde a su único amado en el campo de batalla y que mediante ello llegó paulatinamente, al igual que yo, al pensamiento de condena de la guerra. En mi caso, llegué a esta convicción desde la más pura teoría, mientras que mi heroína adoptó este propósito mediante los acontecimientos y la experiencia. (…) Como las informaciones superficiales no satisfacían ya comencé a estudiar a reconocidos expertos en la materia … tras largos años de trabajo intensivo pude poner la palabra fin en mi manuscrito … con total seguridad envié mi obra a una redacción … . (Bertha von Suttner 2010: 25)

Los protagonistas femenino y masculino refieren la necesidad de investigar en el tema que les ocupa, su no a la guerra, lo documentan desde la filosofía, la economía, las teorías naturalistas, leen en original a Darwin, a Kant, a los clásicos y sobretodo estudian la historia militar y la historia de los pueblos, historia de Italia, Prusia, Dinamarca, España, etc, . Desde una concepción antropológica, en parte kantiana[19], desde la descripción en estadios: barbarie-cultura-civilización en los que se mueve la especie humana, según ellos, intentan elaborar la posibilidad de una tendencia que tenga como fin la humanización y la fraternidad. Esta no es sólo, una demanda individual de formación intelectual, no es una cuestión del conocimiento, es mayormente una cuestión ética y estética, ya que se toma en cuenta al otro.

Parece poder deducirse que la descripción de la formación intelectual de la protagonista, tiene aparte de la necesidad de libertad y autonomía, otra exigencia ilustrada: la de transmitir una enseñanza. Junto a la necesidad de transmisión del conocimiento, se da la de mostrar una nueva mujer, incluso una nueva heroína, capaz de tener sus propios pensamientos y reflexiones y que deja un gran espacio al sentimiento, a la expresión del amor en sus diferentes manifestaciones, como madre, hermana, hija mujer etc, elevando este a una categoría superior a el amor a la patria, el honor del duelo etc. En este contexto, en la versión alemana de la obra que nos ocupa: Die Waffen Nieder! (Bertha v. Suttner, 2006:431) exponen en el epílogo Sigrid und Helmut Bock que la obra anterior de Bertha v. Suttner, Maschinenalter, presenta el intento de contraponer a las contradicciones que surgen en la época de la civilización una utopía literaria. Se trataría de una propuesta de futuro, que contribuyese a superar las debilidades y los errores del presente. Mientras que en ¡Abajo las Armas! se presentaría un procedimiento totalmente contrario. Presenta las imágenes de los horrores y la locura devastadora de la guerra. Pero en esta ocasión, según ambos autores, no lo haría desde un planteamiento abstracto, propio de una Razón Ilustrada, esta vez deja mostrarse la catástrofe.

 

  1. la rebeldía y la esperanza desde una visionaria

Bertha v. Suttner fue una mujer emancipada y crítica del sistema social de su época. Fuertemente influenciada por la teoría de la Evolución de Darwin, no acepta cualquier pensamiento que reflejase unos argumentos inmovilistas tales como: “fue así desde siempre y permanecerá eternamente así para siempre”, estas aseveraciones categóricas referidas a la concepción de la guerra o del mundo, son intolerables para ella. Su esperanza, si no en el presente, está en el futuro. ¿Cómo crea la escritora primero ese espacio literario de reflexión en su novela ¡Abajo las Armas! para pasar a la esperanza? Partamos de esta frase que la autora, prácticamente al final de la obra, pone en boca de su protagonista “parece que el mundo goza, no sólo de ser engañado, sino de hacerse infeliz”[20]. Para poder llegar desde aquí a la rebeldía y de ahí a la esperanza es fundamental distinguir un momento crítico, de análisis, que consiste en detectar el engaño, para poder descifrar la apariencia de “un mundo que parece gozar no solo en el ser engañado, sino en hacerse infeliz”:

  1. Detectar y descifrar la falacia de los razonamientos es una necesidad para los protagonistas, habla aquí Marta: “Me repugnaban las frases de mi padre, convencionalismos necios, palabras huecas que desnaturalizan los sentimientos …” (Suttner 1966: 118) “Convencionalismos necios” es la concepción de su padre de cómo debía de ser su segundo marido, el marido de una viuda de un militar muerto en contienda; ese no podría ser otro, que uno que quiera morir en combate. Ella sin embargo, lejos de los “convencionalismos necios” elige como segundo marido, un militar que critica fuertemente la guerra, que descubre en los argumentos de defensa de su futuro suegro palabras huecas. También es criticable encubrir el dolor, el miedo del soldado y su amada con la mascarilla de un heroísmo o de un patriotismo convencional, no se puede disimular, hay que desvelarlo y manifestarlo. Otro ejemplo que pide la protagonista desvelar es la falacia de unir la guerra a cuestiones de honor y de prosperidad de un país. En la guerra todos pierden es su lema, no hay vencedores, pierde la humanidad. A este respecto, frente al argumento paterno de ver en la guerra el honor y la prosperidad de un país, dice ella:

“Difícil de sostener es esta afirmación, pero sabido es que, en asuntos políticos, más que en ningún otro, las masas se dejan guiar sumisas por el principio quia absurdum. No quieren comprender ni les importa estudiar datos. Una vez desenvainada la espada, lo esencial es gritar «¡Hurra!»¡ Y sacrificarse hasta alcanzar la victoria. ¡Oh estupida crueldad humana! (Suttner 1966: 154)

  1. Detectar y descifrar la falacia de las instituciones es otra exigencia emancipatoria: La iglesia que bendice las armas y los gobernantes que no cuidan de sus súbditos, son instituciones que deben ser objeto de reflexión y denuncia. La ceremonia del Lavatorio de Pies es un ejemplo de ello. El saber popular entendía dicha ceremonia como el triunfo de la humildad cristiana: un emperador y la emperatriz caen de rodilla para lavar los pies de unos pobres ancianos. La mirada aguda y reflexiva de Martha la lleva a la siguiente denuncia:

Un pensamiento de superioridad sobre aquellos a cuyos pies se arrodilla, basta para privar al acto de todo su carácter de humildad … no veo en el acto otra cosa que una exhibición de humildad exterior desnuda de valor real. (Suttner 1966: 99/100)

Descifradas las falacias de los hechos que crean áreas de poder, espacios generalmente patriarcales, es una de las propuestas emancipadoras y rompedoras, de la categorizada inferioridad femenina, que propone Bertha von Suttner. Los procesos de descifre, de desvelar van creando un amplio substrato que ha ido calando y creando en sus protagonistas un firme donde apoyarse para que, sino como individuo, sí como especie, se mantenga la esperanza, y no el abatimiento. Desde la emancipación reflexiva, desde el sentimiento y la ética orienta la creación de espacios fraternales. Si los tres principios en que se fundamenta la demanda social de la Revolución Francesa, decíamos, eran Libertad, Igualdad y Fraternidad, es este último el que menos recepción encuentra en la literatura. Concretar las aportaciones de su generación a esa “Paz Perpetua”, como progresión, cuya posibilidad había sido bosquejada en el Siglo XVIII, implica para ella el hacer coincidir el Derecho Internacional con una exigencia ética que contenga tanto principios referidos la dignidad individual, como a la interrelación humana desde la Fraternidad, esta es, resumidamente, no solo el destino de la protagonista de su novela, sino el de la escritora, aunque ella gozase de una intervención en la vida pública[21] que superase a la de su protagonista, Martha.

referencias bibliográficas

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Enichlmair, M., Abenteurerin Bertha von Suttner, Wien, Edition Roesner, 2005.

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Kant, I.., La paz perpetua, Madrid, Espasa Calpe, 1984.

—, Die kritik der Urteilskraft, Francfort, Suhrkamp Verlag 1988.

—, Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung? Francfort, Suhrkamp Verlag 1988.

—, Idee zu einer allgemeinen Geschichte inweltbürgerlicher Absicht Francfort, Suhrkamp Verlag 1988.

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—, Die Waffen nieder! Husum, Verlag der Nation, 2006.

—, Memorien, Hamburg, Severus, 2013.

—, ¡Abajo las Armas!, Barcelona, Ferma, 1966.

[1] Inicio la reflexión mediante una aporía, por permanecer fiel a un recurso reflexivo que la autora usa para obtener conclusiones intelectuales, al igual que otros autores ilustrados que ella cita, p.e. Kant.

[2] Es su segunda novela dedicada al tema de la guerra, la primera Maschinenzeitalter, no está traducida al español, trata también de ella.

[3] Una decisión bastante avanzada para la época.

[4] Paz Perpetua va en cursiva porque se refiere al concepto kantiano, como cita la propia autora.

[5] Kant iba todo los días a esperar el correo que traía noticias de Francia.

[6] El abate Saint Pierre, J.J. Rouseau. Bertha v. Suttner cita en este punto a Berenguer, Fourier,San-Simon, Lamartine etc, pero destaca a Kant (Suttner, 1966: 387).

[7] Bertha v. Suttner, en la obra que nos ocupa: ¡Abajo las Armas! hace un análisis del concepto paz en varios filósofos, pero es el opúsculo kantiano La Paz Perpetua de 1795 donde dice encontrar un referente más claro (Suttner, 1966: 382).

[8] Por lo menos es la de sus protagonistas tanto la de Martha como la de los protagonistas masculinos: el baron Tilling y el hijo de ella, Rodolfo, que termina la novela con el brindis: “¡Viva el porvenir!”(Suttner 1966: 459).

[9] Fecha en la que Martha pierde a su primer marido.

[10] Fecha en la que participa su segundo marido el barón Tilling.

[11] Al igual que todas ellas se trataba de repartos territoriales y movimiento de fronteras.

[12] Si establece críticas donde relativiza la posición, e incluso cuando le pide a su marido que deje el ejército y vivan de su riqueza. O el cuestionamiento de si los medios justifican los fines, donde sutilmente plantea el conflicto de que no todo medio de ser rico es bueno.

[13] Es cuando menos curioso que la figura femenina protagonista la defina un hombre, aunque no es siempre así.

[14] Envía colaboraciones a Illustrierte Zeitung, über Land und Meer, Die Gartenlauben, das Berliner Tagblatt, Deutsche Romanbibliothek, Deutsches Montagsdblatt, den Salon etc (Hamann 2009: 66).

[15] No está traducida al español. La traducción del titulo es La época de las Maquinas.

[16] Traducida al español bajo el nombre de ¡Abajo las Armas! Según M. Enichlmair, si hubiese restringido sus publicaciones a ambas obras y a Inventarium einer Seele, hubiera entrado en la Historia de la Literatura. Aunque, por otra parte, solo con la segunda obra fue suficiente para ser traducida, inmediatamente después de su publicación, a unos 40 idiomas.

[17] Karl Kraus dice de una colaboración de ella en un suplemento cultural, que la “Prinzessin Stephanie in Oroszvar” pertenecía a las creaciones mas concienzudamente inapetecibles (Götz 1996:164).

[18] En el sentido de la Ilustración de la confianza en el saber como dinamizador de bienestar social.

[19] Kant al igual que ellos presenta estos estadios de desarrollo en la especie. Sus planteamientos se diferencia de los kantianos en que ellos solo consideran tres estadios, el momento de civilización está unido al estadio ético. Para Kant sin embargo aparecen diferenciados.

[20] Esta cita no corresponde directamente a la traducción española, que se ha seguido, ya que había alguna diferencia con la versión original que entiendo puede disminuir su contundencia.

[21] Para ver cuales fueron las aportaciones de Bertha von Suttner a la paz internacional ver: