Poemas de los libros: nombrar las voces, voces del tiempo y cinematográfica

DEL LIBRO INEDITO NOMBRAR LAS VOCES

1. WALT WHITMAN
Porque en algún momento mencionó las fronteras
sabiendo que no existían fronteras
y que nada era seguro, ni las cosas sencillas que no existen,
celebro a Whitman y en su voz me pierdo
porque conviene más saberlo cerca para poder abandonarlo
inventando otro diálogo de dejaciones que avancen,
o proximidades más propias para celebrar el tiempo.

Canto de sí mismo, yo me canto
y me apropio de mí, de los que vienen
porque así lo pediste y yo me creo
y creo en mi época de tristezas vanas y de muerte,
y en el futuro tan vano de tanta vida que no tendré.

No soy original, tú lo dijiste, y no he de serlo porque no significa nada.
Porque hablamos del mar, y tocamos el mar, y viajamos el mar,
porque todo es sequedad
y vemos lo que podemos ver del pasado y del presente.

Porque no conocimos el verdadero río ni al verdadero hombre,
y saltamos sobre el estiércol y construimos sobre él.
Porque arrojamos discursos sobre la tierra mojada y sobre la tierra seca,
y nos hacemos preguntas para pensar el tiempo, porque incomoda el tiempo.
Entonces, yo lo digo para que tú lo celebres.

¡Incorregible melodía!
Tocas mi oído aunque no te pedí.
La sé desde siempre y no me hace feliz.
Tú te hiciste feliz invitando a tu alma a observar un tallo de hierba del verano.
Nosotros observamos los tallos de la única estación
y somos con el misterio débiles.
No tenemos tu aplomo, Walt Whitman.
Te hemos ganado en muerte.

2. FEDERICO GARCIA LORCA
Aquellos pensamientos míos
se parecen a tus ojos de mil novecientos diez
sin el sitio preciso para ver a los muertos,
sin la blanca pared y el hocico del toro.

Aquellos pensamientos míos
en los Montes de María que nunca mencioné,
en las llanuras rojas y en los caminos polvorientos,
en mi habitación sin musgo y con cangrejos devorados
se parecen a los tuyos sin las brisas de invierno.

Yo tampoco deseo que me pregunten nada.
Si este río cada vez más inútil en las terrazas secas
es memoria de España tus dibujos de aljibes
y esa grande cisterna.
Si en las ventanas solas imaginando otra época
por los bosques del Norte está la muerte
en las cosas que el poeta se cuenta.

Si aquí estaba la vida
donde están los andrajos y estos niños ya muertos.
Donde están las mujeres
otra historia prestada
mientras ellas regaban la tierra
los soldados de espaldas
entre risas bailaban sus cuerpos
en la grama mojada
más acá de tus luces la ciudad capturada
Time Square, Time Square
donde estaba el letrero
que leíste dos veces.
Ciudad americana.
Americana ciudad.
Pueblo Ciudad del Sur que tus ojos no vieron.

3. OCTAVIO PAZ

Mas cada vez que esta tierra se abre
Y la noche nos pesa
Y el día amanece dudoso y errante
Titubea la memoria confusamente entonces
Hacia esta página que finge con vehemencia
Y escribe entrelíneas lo oído apenas a deshora

Décadas de muerte veladas por el miedo y el deseo
En la primera ronda
Un poblado que desciende
Sin los dones del río y sin los dones del mar
Para el espíritu
Perdiéndose en un nombre de país
Que nos hizo hábiles en el ocio y la tristeza
En la suerte y la calma

Petrificado pensamiento
Seguimos en la primera ronda que es la última de todos
Sin clamor ni desesperanza alguna

Nada somos
Si tus palabras fueron cascada de silencios
No podemos copiarte
Aquí son reales los fantasmas
Y las ideas nos caen
Sobre cada palabra
Hay un cuerpo de aire que nos mata
Sin saber del alma que dura
entre las peñas y las penas de tus días
Ya nada nos confunde

Es verdad
La noche nos palpa y nos palpa el día
Pero el día y la noche dialogan el poema con los muertos
Y más allá de su orilla sólo estamos nosotros
Porque no hay palabras que recuerden la primera vez
Ni la última de la fatalidad de las palabras
Que mataron el asombro ante la muerte

No hay hoja disponible
No hay piedra sobre la cual esculpir una frase inmortal
Un territorio de insomnio es este país
Sin imágenes
Sin palabras
Sin silencios Sin nada

4. JORGE TEILLIER
Qué me quieres decir con la espera de un verano intacto
si el tiempo que se sueña es un suceso real,
perecedero.
Qué me quieres decir
si la impaciencia sin ninguna compañía
como una carta de amor hacia un país lejano
hasta que de nuevo se torna silenciosa
es una danza inmóvil,
la palabra inexacta y habitada que seduce
y muere
y se sabe
y se siente en el equívoco.

¿Que esperabas un rostro detenido, acaso?
Teillier, al paso del hechizo,
en mí respiras desde entonces,
como un eco en la breve vocación de mis amantes.

Te confundes tú en el llamado de mis días,
convocado para responder en mí
las muertes maravillas de tus días
hasta que de nuevo estemos juntos
como habremos de estar
tendiéndome en tu propio olvido,
o en el cuerpo de aquel otro prisionero de ti,
que me entregó a tus alas
como testimonio de tu época.

5. ELSE LASKER SCHULER
Soñar con la hora que no es
Con un cielo exclusivo que no se parta en dos
Atestiguar tu lengua tan semejante a ti
Y tan lejana a la tierra donde andas errante tras tu propio dolor.

No es humilde tu lecho.
Jerusalén está a tu lado y tu boca la niega
Reclamando otras distancias
Mientras entonas baladas hebreas.

Pero el poema traiciona.
No eres increíble y ahora estás en ti
Pactando despedidas con los versos
Menos vivos que tú y más soberbios
Como el largo lamento,
Como el largo lamento de los huérfanos.

6. RIMBAUD
Aquí estoy otra vez dejándome llevar por la pendiente del talud
Para ir al encuentro de los pantanos y los bosques primitivos
Cuando el tiempo se decida y las sombras no amenacen el rigor de los días.

Estoy aquí para recibir tu obstinación y tu falta de temor
Para quedarme donde estoy sobreviviendo tu vida
Cuando la memoria insidiosa te conduzca a un exilio demasiado lejano
Y sólo puedas abrazar los veranos de tu infancia.

Pero no sé quién eres si ya has vivido tanto
Es de acero tu mundo y tus árboles no me echan a andar
Tu madre eligió un río para tu muerte digna
Pero el río es enteramente oblicuo y yo olvido como llegar.

Tú piensas en silencio. Tú escribes en silencio.
Alcanzas la curva que enseña los antiguos homicidios de la Roche
Y matas la culpa y matas las palabras
Y hablas como los hombres fuertes que se derraman en lágrimas.

Avanzas con el rayo y caes con el defecto del sonido
Pareces un hereje arrepentido con los ojos perdidos en el fango
Buscando a Dios como un aventurero más sin la urgencia de Dios
Tu vida te desborda y te abrazas al alba y yo abrazo tu voz y yo te abrazo.

7. BACOVIA
El cuerpo de la noche se recoge.
Lentas, bajo sombras
las tabernas gritan.
Caigo.
Y una sola palabra sobre el aire
que es de pronto un círculo de aves
mancha mi memoria.

Bacovia, poeta:
te leí con prisa,
sin sol, incontrolable.
Me enseñaste hace tiempo una tristeza
de carcajadas lúgubres
y una humedad que sólo hallaba
en tus siempre escasos árboles
que me advirtieron el peligro.

Pensándolo bien,
desde este trópico de rones,
de mitos y de restos de basura,
me extravié en Rumania
durante aquel invierno ajeno.

¿Cómo adivinar que más tarde
que habría de confundirme contigo en el espejo?
Siglos de sol,
una línea de luz en medio de la arena.
Barranquilla enterrada en una esquina
de risas y de baile.

Nada olvidado, todo decisivo.
Así tus cuervos y tus buitres de cristal
posados por siempre en cada hoja,
en cada texto,
en cada soledad mía
una y mil veces corregida.

George Bacovia:
a mí me gustaría repetirte en este cielo,
en esta página que traza
cada fase final del optimismo,
la historia de un poeta o
el estallido de una orquesta
que resiente cada noche mis sentidos.

Carrera enloquecida
o una leve manía por la vida.

DEL LIBRO VOCES DEL TIEMPO

1. NATURALEZA MUERTA
En verdad no hay historia:
desde la madrugada todo está quieto
y la niebla oculta los caminos.
A través de los árboles
las palabras
sigilosamente
se transforman en dibujos crueles,
signos cerrados de erotismo
que aparecen rodeados de miedo y de misterio.

El gris destierra el día,
pero yo sé que es temprano.
Me duele el cuerpo de andar a ciegas
y toco la fuerza de los troncos que no hablan.

No es un cuento:
las letras me recorren ávidas,
con rabia
y huyen de mí
sin revelar razones.

¡Infelices palabras!
No hay trama ya en el parque.
Soy yo, sin follajes,
y bajo el farol del centro
la luz
en precipicio
se apropia de mi boca.

2. SI SE NOMBRA EL RIO
No poseo absolutamente nada
que pueda igualarme a estos hombres hermosos
que asaltan ingenuos
la lengua oxidada del agua con sus cuerpos.

Los pescadores son ríos pequeños en el río.
Geometrías tatuadas por el mugre de este siglo
que pasa y permanece en cada puerto,
en cada orilla coloreada por el agua:
un verde, un ocre, un rojo en la certeza
que sólo suelen dar las cosas vivas
y todo tan intacto.

Intacto el negro río
y el marino intacto entre mis piernas
dementes y obstinadas algas
que respiran cansadas cuando el sol se lanza
en sombra
haciendo otro ejercicio del paisaje
inclinado por buques de océanos distantes.

No quiero que este río se ahogue entre sus aguas.
No quiero que pierda la memoria y se detenga en lodo.
No quiero que juegue a la pobreza y
que todo se reduzca a la antigua afición de un espectáculo:
a la imagen de algún cine recordado.

3. EL REVES DE LA CAIDA
Que nunca está de más el simulacro
que supera el miedo en la mañana.
Que un solo acto
puede rescatar
toda la obra cada día.
Que no importa la memoria
si se pierde
si se sabe conjurar todo el horror
que habita en ella
y se rescatan los rasgos memorables
por sucios que éstos sean.

Que la vida es sólo eso:
lo infausto de la máscara,
fragmentos aprendidos a destiempo,
la caída que no enseña
entre palabras que se agotan
entre recuerdos diluidos
y entre sueños
este río eternamente desviado y desertando
o una nube que pasa lentamente y nos recorre
y se deja transitar cuando traspasa la ventana
que nos llama y nos prepara para el día.

4. NOCTURNO
Cuando se imponen las sombras
y se distrae el miedo bajo la indómita hierba
se cierra una ventana
para cada palabra que se pierde de vista
descansando solemne entre piedras.

Enmudeció la noche.
¿Qué haré si estoy viva?

5. POEMA
Y estas ganas de alcanzar el libro
Siguiendo el ritmo siempre alterado de sus signos
Que dejan una señal apenas perceptible
En las figuras que todo lo atraviesan
Revelando los fragmentos descosidos de este árbol
Que planea en desorden una fuga.

¡Itinerantes hojas sueltas en el aire!
No conocen los juegos del espacio
Que entre líneas se ablanda y retrocede
Dejándolas caer en la corriente de los ríos.

No lo saben
Y embriagado
Cada signo se desplaza
Ascendiendo uno a uno los peldaños en la calle
Y la huella del lector en el camino
A la espera ingenua del cierre del poema.

DEL LIBRO CINEMATOGRAFICA
1. SI ES MUDA LA MUERTE
Sucede que de pronto no esperamos el sueño,
Ni somos impacientes y ya nada nos deja.
Sucede tan solemne
De un modo irrevocable cada buena palabra
Lanzada hacia el abismo
Urgida por el tiempo, hecha rueda y sustento
Delante de los ojos
La luna como escudo si no invita a soñar
El poeta es memoria cuando despierta solo
Camina y se distrae
Y se vuelve sospecha si no sabe qué piensan
Vagabundas las almas con sus formas corrientes
Ensayando las manos severo en los pretextos
Así vuelve la vista hacia el centro otra esfera,
Un cielo de palabras diciéndose en el frío
Y explicando su muerte.

Sucede que de pronto si añadimos las citas
Perseguimos sollozos, duplicamos ejemplos.

Sucede que quizás el horror se hace inocuo
El cansancio
Una hilera de las sillas antiguas, los pasillos secretos.
Y la luz que buscó con afán es el siglo,
El palacio una fiesta de la cual desistir
Si es preciso el fracaso
Las palabras se abren y él regresa a la tierra,
A su cuarto, al diván, al enigma, al tarot
Que presagia asomados al borde los amigos posibles
Con sus caras atroces intimando en la hondura y
Cayendo hacia adentro.

No miraste la espada, poeta.
Fue tan claro el discurso, la gloria, tu rezo.
Repetiste la escena comprendiendo la trama
Sin pensar en finales proseguiste la marcha,
Desertaste acostado intrincado en las curvas
Viste el último sol y aquel valle inmortal
Derribando la puerta lo imposible fue tuyo
Habituado a vivir de palabras
Entre libros, papeles fortuitos y viajes disueltos
Compuestos de gritos ahogados el río y el sueño.

Sucede que la voz es pereza.
No hay ultraje ni engaño de afuera.
Nadie sabe del muerto.
Los labios se cierran.

Nada existe. Tan sólo sucede.

DEL LIBRO POESIA PARA ARMAR
1. CONFUSION EN EL AIRE
Como un final de la mañana
deslizándose,
ella sujeta el libro
a esa hora, que es la hora de la siesta
de todos los vecinos,
y así,
piensa en releer algunas líneas,
anunciárselo sin demasiada convicción
mientras pone la mirada en la ventana.

Al fondo,
distante y protegido por las ramas,
el cielo se levanta con esfuerzo.
Cada tronco del árbol lo oculta y lo dibuja,
mientras ella apoya despaciosa la cabeza
una y otra vez
el viento se aproxima.

Por momentos se detiene,
y el árbol recobra su figura.

2. CRAIOVA EMIGRA
Craiova es hoy
apenas una sombra
de la sombra de los cuerpos
de los hombres
que en vano aceleraban cada paso
y se mecían en las calles
inclinadas hacia un lado
por el viento.

Mirar hacia Craiova
ayer me fue más fácil.
Fue una sola imagen
inflexible
contraída por el frío
una multitud de ojos
y la ausencia absoluta de las voces
que a esa hora
en alguna época del año
son ahogadas por las luces
que atraviesan la ciudad
siempre anticipadas al invierno.

Ahora recuerdo:
entonces Craiova emigra con las aves
se eleva y cruje cada vieja casa.