“O QUINZE” Y “CAMINHO DE PEDRAS” BAJO UNA MIRADA AUTOBIOGRÁFICA

  1. el regionalismo autobiográfico en o quinze y la novela proletaria en caminho de pedras

Regionalismo, término usado para caracterizar la obra de los escritores de Nordeste en 1930, representa y retrata las particularidades de una región, por lo que presenta aspectos culturales y lingüísticos de ese espacio, del sertão. Mientras que la 1ª fase del Modernismo seguía el modelo europeo, el regionalismo fue un movimiento de las letras nacionales, del sertão de Ceará.

Con el golpe que instituyó el Estado nuevo en noviembre de 1937, la novela social y proletaria inicia su trayectoria, un pensamiento utópico se formó en la generación de los novelistas de los años 30. La producción novelesca de Queiroz apunta hacia el carácter social, representando problemas brasileños de forma realista, con un sentido crítico muy apurado. En las décadas de las dictaduras las novelas tenía cuño comunista y de lucha política.

Estos conceptos citados anteriormente son fundamentales para comprender la obra y la trayectoria de la escritora: Con O Quinze se consagró en el ciclo de la Literatura Regionalista Nordestina; y Caminho de pedras fue una fuente de testimonio y de denuncia al Partido Comunista de Brasil, también podemos decir que Queiroz fue la primera mujer miembro de la Academia Brasileña de Letras, y la percusora de la Literatura Femenina en Brasil. Con el desarrollo de los estudios de género y su utilización como instrumento útil para el análisis histórico[1], Rachel de Queiroz en el ámbito académico estuvo considerada como una pieza clave en la consolidación de una escritura de mujeres en Brasil y en la historia de la profesionalización de la mujer como escritora[2].

La escritora rescata recuerdos de su memoria o de aquello que recopila de memoria ajena. Nuestra novelista solo escribe sobre lo que conoce bien o se incluye en una tradición narrativa comunitaria y enmarca la ficción con informaciones y resonancias de varias órdenes. Estas van desde el folclore (anotaciones sobre arte, teatro, medicina popular, animales, región, superstición, descripción de los pequeños objetos artesanales), al mundo del trabajo, y de los beatos y fanáticos, diseñados con los rasgos esenciales, aprendidos sin lugar a dudas con el arte popular, que se inspiran en el conocimiento profundo del hombre del Sertão. Esos extractos del texto se incrustan de modo especial en el escenario de la Historia del pueblo nordestino[3].

  1. análisis autobiográfico de o quinze y caminho de pedras

2.1. O Quinze

El dolor en O Quinze revela el mito del “sertanejo” perpetuando la conexión del hombre con el Sertão. Trae a la luz lo que dijo Euclides da Cunha (1963:101): “El sertanejo es, ante todo, fuerte”, una persona que cuando sale a hogares extraños sacan los arreos para continuar su vida, con una simple meta, sobrevivir para volver a su región[4]. En la crónica “Sertaneja”[5], Rachel de Queiroz, del mismo modo que Euclides da Cunha, enseña la perspectiva de vida en el Sertão árido, también nos revela un tiempo y costumbres propias de esta región que ella describe con suma precisión: “Já aquí no Sertão os homens a bem dizer, se preocupam mais com o céu que com a terra. Pois tudo depende do céu, abundância ou fome, vida ou morte!”[6].

Rachel describe en O Quinze la experiencia del hambre, del nomadismo y de la miseria. No exactamente la suya, ya que era muy pequeña cuando ocurrió la sequía de 1915, tenía apenas cuatro años; no obstante, redactó la novela sobre cada una de las reminiscencias, de la visitación al archivo de su memoria. Señorita e hija de ganaderos, ella, de niña, asistió a la procesión de decenas de emigrantes que pasaban por su puerta; los vio hambrientos, mendigar un trozo de pan en cada puerta. Se acuerda que obligaron a los empleados de algunas fincas a inmigrar para las ciudades grandes en búsqueda de sustento. A partir de ahí, se da el dramatismo del destino, ellos buscan sobrevivir, pero lo que encuentran es una ristra de dolores y pérdidas: las consecuencias de la marcha son peores de las ya vividas en la región de la sequía. De hecho, al dejar la hacienda donde siempre vivieron y trabajaron, dejan su hábitat natural y sus raíces, con poco dinero y mucha esperanza de llegar al Norte de Brasil, donde piensan conseguir empleo en la extracción de esa planta llamada goma, aparte de una vida mejor, lejos de la miseria y del hambre. También buscaban el Sur de Brasil, trabajo en las grandes metrópolis en especial São Paulo.

En O Quinze, los personajes pertenecen a diferentes ambientes sociales, representados por el mundo rural de la agricultura y el mundo intelectual de la ciudad. Aquí RQ[7] contará la experiencia de la sequía desde ópticas variopintas: la de los latifundistas, enmarcada en su familia y en los empleados de la hacienda, que también podrían ser de su hacienda, de haciendas de familiares o de las fincas vecinas.

Los Queiroz tiene un historial de latifundistas, toda su familia por parte de padre se ha dedicado a la propiedad de tierras, plantaciones y ganado. Su padre el Dr. Daniel heredó una finca de su progenitor el Dr. Arcelino. A lo largo de su vida fue comprando y vendiendo otras tierras.                                                                                                                                            Ante el flagelo de la sequía, la familia de los Queiroz tuvo que abandonar el Ceará e intentar comenzar otra vida en otros lugares, primero en Río de Janeiro y luego en Belém de Pará, lugar del que regresan en 1919. En 1919 es el año de regreso al Ceará, del nuevo intento de fijación en el ambiente nativo. Van primero a la sierra de Guaramiranga[8] a esperar la llegada del invierno.

La imagen de la novela es la de una “ficción” apoyada en los recuerdos que la escritora vivió en su infancia y su juventud en la ciudad y en el campo mientras presenciaba en primera persona la catástrofe, las muertes, las dificultades financieras de su familia, además del resto de penurias del conflicto.

La forma ruda pero definitiva de la personalidad de Rachel está rotundamente asociada a la vida en la hacienda del Junco, donde pasaba el invierno. No solo los rincones y los detalles del lugar, sino también de los habitantes y empleados de la hacienda: Antonio Muxió o Zé Antonio, influenciaron su espíritu, al menos de manera inconsciente, induciéndole el gusto por las cosas locales, en términos de arte literario, como elemento paisajístico, telúrico y regional[9]. Es posible que la literata se inspirase en la historia de Antonio Muxió y lo personificara en Chico Bento, personaje de su primer libro.

La infancia de Rachel de Queiroz y de Conceição, protagonista de su libro que transcurrió su vida en un ir y venir entre la ciudad y el campo, la propiedad de su familia estaba a 18 kilómetros del centro de Quixadá[10]. La escritora, con sabiduría, describe el paisaje local, paisaje que muchas veces presenció cuando hacía el trayecto de la ciudad a la hacienda del Junco o a la del Pici.

La relación de la autora con el Sertão inició muy pronto, los recuerdos de infancia están casi todos conectados a la hacienda del Junco y los describe como la hacienda del Logradouro en su libro: la casona, el embalse, los paseos a caballo, las figuras de los vaqueros y los habitantes. Por eso, no nos cabe duda de que el libro marca puntos comunes con su biografía. También describe las costumbres de la hacienda: el despertar por las mañanas, el desayuno, la vida en la cocina de la hacienda y la falta de luz eléctrica.

La costumbre de la hoguera de San Juan y los ahijados, del cobertizo con las hamacas, las charlas y los paliques de los habitantes de la finca es tema constante en las obras de Rachel y en las haciendas de Nordeste. Otro tema muy importante tratado en la novela, es la religiosidad y la fe del pueblo nordestino. Ya al principio de la obra es posible percibir como la fe está presente en el da a día del aldeano. Los nordestinos se agarran en la fe en San José para salir adelante en el periodo de estiaje[11]. En la novela relata estas costumbres basándose en sus abuelas, Rachel, María Luiza y la niñera Mãe Titó. Éstas costumbres quedan descritas por la novelista en muchas de sus crónicas y novelas.

La protagonista[12] y autora pertenecen a la clase media, sus familiares poseen tierras[13].    Igualmente sabemos que tanto Rachel como Conceição son dos jóvenes de familias tradicionales, las abuelas eran matriarcas del sertão y los abuelos y padres profesionales liberales. Ambas vivieron entre el campo y la ciudad, pasaban el verano en la ciudad estudiando y trabajando y en el invierno se iban al sertão a descansar y a vivir la vida campesina. Allí se entregaban a la intensa lectura. Lo curioso es que tanto Rachel como Conceição tenían el mismo gusto en cuanto a la lectura y por lo tanto leían los mismos libros, Nordau y a Renan[14]; fueron estas lecturas las que influenciaron en la escritura y el modo de vivir de ambas. Las dos fueron Normalistas, y se hicieron profesoras y escritoras[15].      Durante la sequía, protagonista y autora vivían en el barrio del Alagadiço[16] cerca de donde el presidente del Gobierno mandó construir el primer “campo de concentración” de Fortaleza, y ambas fueron voluntarias para ayudar a los miserables que llegaban del desierto y se alojaban allí. También muestra que ambas no seguían el modelo de mujer de la década de los 30, es decir, que no buscaban realizarse a través del matrimonio, querían crecer como persona y profesionalmente. Rachel de Queiroz, buscó reflejar y escribir sobre protagonistas que no se conforman con la situación de sumisión a la que son sometidas. En esta narrativa, muchas veces Conceição se niega a casarse o mantenerse casada para huir al tradicional papel destinado a la mujer. Estudiar, trabajar y elegir un hombre que respete es la meta de la protagonista.

Arcelino, el personaje real que dio inspiración a la creación de Vicente, galán de la novela, fue su primo paterno, hijo de su tío Eusébio y su tía Emília Lacaz. Aunque Rachel de Queiroz no relate el motivo por el que no se casó con su primo Arcelino, tenemos fuertes indicios que nos llevan a creer que fue por el mismo motivo que su personaje no se casó con Vicente. Porque la novelista, al igual que Conceição, eran mujeres letradas, almas inquietas, que buscaban crecer como persona y como profesionales, cosa que no hubiera sido posible al contraer matrimonio con un aldeano del sertão, igual que su protagonista tendría que desistir de sus sueños de escritora, periodista, comunista y de vivir en la capital porque siendo tan apasionado por la tierra, no la abandonaría para seguir a su esposa en su crecimiento. Tampoco lo entendería.

La ficción termina con el fin del verano y con el inicio de la lluvia, que en el Sertão representa el invierno brasileño. En diciembre llegan las primeras lluvias, el comienzo de ellas no solo representa la esperanza de salvar a la tierra y a los animales, también la ilusión de regresar a casa con la familia y sobre todo la lucha y el trabajo que empezaría a partir de este momento para salvar la propiedad.

Los Queiroz al regresar del gran periodo de migración empiezan con los trabajo en las tierras del Junco. Consiguieron salir adelante gracias al intenso incentivo que el padre le dio a la creación del ganado.

En síntesis, la temática de la obra en análisis tiene carácter documental, sociológico y autobiográfico y comprende todos los problemas condicionados por la sequía de forma global: la sequía que acarrea la esterilización de la tierra y del hombre; la migración, siendo esta la única posibilidad de vida para el emigrante y la oralidad fecunda y viva en el escenario de esa ficción[17].

2.2. Caminho de pedras

En Caminho de Pedras, la novelista hace una descripción detallada de la sociedad, de la política y un análisis aislado de cada personaje. Los dramas colectivos se analizan de forma aislada. Rachel de Queiroz narra el contexto de la dictadura de Vargas en Brasil (1930-1937), los momentos políticos e históricos que se reflejan en los comportamientos, en los deseos y en la lucha de los personajes, sobre todo de la protagonista Noemi.

El libro crítica las divergencias y conflictos entre los proletarios y los intelectuales, principalmente desde el punto de vista del intelectual. Caminho de pedras muestra la distancia entre el intelectual y el obrero, el problema de la legitimación del intelectual dentro de los movimientos revolucionarios de izquierda[18].

El título de la obra tiene un sentido metafórico porque refleja el contexto en el que se escribió la novela. Caminho de Pedras se refiere a los caminos oscuros de la vida, las piedras son los obstculos que estas dos mujeres, la protagonista y la autora, tuvieron que transitar para conseguir su libertad política y social, en una sociedad demasiado cerrada para las voces femeninas y para sus derechos como ciudadanas. Tuvieron que superar en su infancia, adolescencia, como mujer, como madres, como esposas, pues fueron profesionales en una década en que la mujer estaba excluida de la vida social y su única participación se fundamentaba en misiones pasivas, sólo desarrolladas dentro de su hogar, donde tenían la obligación moral y social de cuidar de los suyos. Las piedras fueron todos los conceptos y roles que estas mujeres tuvieron que romper para llegar a ser sujetos productivos de pleno derecho y actuar como únicas dueñas de su destino.

Caminho de pedras marca el reposicionamiento de Rachel de Queiroz frente al partido comunista. Se trata de un libro sobre la organización partidaria en Ceará, sus mecanismos autoritarios, sus prejuicios, e inestabilidades. Como tema central, la novela muestra el romance de Noemi y Roberto, periodista que llega a Fortaleza con la misión de ayudar en la fundación del Partido Cearense. Noemi también se hará miembro de la organización. Al principio de la obra estaba casada y era madre de un niño llamado “Guri”. Una vez más, tenemos un personaje femenino comprometido con la causa social, que no teme desafiar las convenciones y romper con un matrimonio estable en función de hacerse dueña de su propio destino. Otra vez el amor se revela un fracaso, un desencuentro. La protagonista pierde el hijo que muere de fiebre súbita, Roberto va a la cárcel, desterrado, ella se queda embarazada, sola, desempleada, sube “una ladera de piedras, despacito”, rumbo a un futuro dudoso[19].

En esta ficción cuenta las vivencias y lo cotidiano de los trabajadores y de los intelectuales que en Fortaleza lucharon por una concienciación social con el principal objetivo de organizar un Partido Comunista en Ceará. En el momento de la escritura de esta novela, la autora estaba volcada en la organización de una sede regional del PC en Fortaleza. En sus memorias la autora cuenta que ya estaba extremadamente politizada y “comunizada” cuando fue invitada a recibir el Premio Graça Aranha en 1931, entonces se asoció definitivamente al Partido Comunista y asumió algunas funciones en la Célula de Fortaleza. En Río de Janeiro, le dieron las primeras órdenes del Partido. La autora personifica en Roberto, el amante de Noemi, la protagonista, muchas de sus experiencias. Al igual que le pasó a él en Caminho de Pedras, la autora se encargó de recuperar el antiguo “Bloco Camponês”, es decir, tuvo la misión de crear una célula del PC en la ciudad de Fortaleza. Queiroz también ha participado en muchas reuniones y manifestaciones comunistas, estas se hacían en clandestinidad; había que tener mucho cuidado con los papeles, los documentos, los libros, etc.

En una conversación en la que Roberto aporta datos sobre su vida y su profesión, el personaje refleja rasgos autobiográficos de la escritora. Su vuelta a Ceará, tras su paso por Río, su profesión, el puesto de trabajo que iba a ocupar, etc. La escritora fue periodista durante muchos años en los dos periódicos de Fortaleza O Diario y O Correio, en los que Roberto trabajó. Al igual que Roberto, Rachel también se quejó siempre del sueldo miserable que le pagaba el periódico, además de haber sido recibida por un operario al entablar contacto con el Partido en Río de Janeiro.

Las cartas de recomendación es otro punto que el personaje y su autora tienen en común, pero hicieron el camino al revés, Roberto tuvo que presentarse en Fortaleza y la novelista fue a Río de Janeiro a establecer contacto con los representantes del partido carioca, allí llevó con ella una carta de presentación y recomendación para que los camaradas las tuviesen en cuenta y la hiciesen secretaria del partido en Fortaleza.

Otros dos datos autobiográficos en Roberto se encuentran en su gran afición por las hamacas. La escritora dejó siempre muy claro su amor por una red, hasta en su piso de Río de Janeiro puso una para seguir con su rutina del campo. Cosas del destino, Rachel en el día que falleció también murió en la hamaca en el balcón de su piso en la capital carioca[20].

La periodista y escritora muestra que cada uno de sus personajes tiene un poco de ella y de la realidad que ésta presenció durante su militancia (Noemi, Roberto, Angelita, Filipe y Rufino). Estos personajes representan los primeros tiempos de Rachel en el Partido comunista, el amor a la causa, el tiempo que estaba dispuesta a matar y a morir por el PC, así como aceptar todas las sumisiones. Cuanto más le exigía el partido, más se sometía. Fue la primera fase de su militancia, la fase de las inquietudes, del deseo de justicia social, la presencia el lado heroico, ilegal, de un partido que en aquellos momentos seducía a los jóvenes inquietos y justicieros.

Durante los primeros años del PC era necesario dar pruebas de lealtad y Rachel lo relata perfectamente en el libro a través de Noemi. Era menester dar pruebas durante años, principalmente en lo que se refería a la sumisión ideológica al estalinismo[21].

De igual manera y a través de otros personajes: Joao Jaques y Assis, describe lo mucho que le defraudó el Partido y su ruptura con él. Muestra el punto de vista más reaccionario del PC, lo que le hizo abandonar el grupo. En esta obra, su disidencia y ruptura con el partido se representan a través de los dos personajes antes mencionados. En la crónica “Um pão por dia”, Rachel de Queiroz comentó su ingenuidad en la época en la que formó parte del PC: la revolución no se mostró realizable, y las naciones comunistas acabaron transformándose en tremendas fábricas de corrupción y tiranía[22].

Disgustada con el comunismo, Rachel no dudó en abandonarlo cuando se sintió amenazada, cuando sintió que su autonomía intelectual estaba amenazada y su libertad de creación frente a la inapelable censura de su segundo libro. En 1932, el Partido Comunista vetó su segunda novela João Miguel. Justo antes de salir a la luz, se informó a la escritora de que la obra debería ser sometida a un comité antes de su publicación.

Al narrar la historia de Jaques, Queiroz hace una analogía a la historia de su primer marido, José Auto, salvo que Zé Auto no era comunista, asistía a las reuniones como oyente, pero no formaba parte de la “Quarta Internacional”. Rachel cuenta en el libro que Jacques tras su prisión, las palizas y el hambre sufridas en el tiempo de la cárcel desertó. Como Rachel pasó a ser considerado “traidor” y “elemento frágil” por los miembros del PC. En 1934, prendieron a Zé Auto, esta vez más de un mes, aunque no fuera militante. Cuando salió de la cárcel y regresó a casa, volvió muy amargado, disgustado, y rebelde, por lo que no quiso seguir en São Paulo y pidió traslado a Ceará.

En los capítulos 13 y 14 de la novela se describe la experiencia de la prisión de muchos de los elementos de la Quarta Internacional. Así nos narra la prisión de Aristides Lobo, Mário Xavier, y muchos otros, a los que los soltaban casi un mes después[23].

Noemi es la única protagonista de sus novelas que no tiene raíces en el medio rural, nace y se cría en la ciudad de Acre[24]; después de casarse, se va a vivir a Fortaleza. El viaje de João Jaques al Norte de Brasil simboliza el año 1915 cuando la escritora junto a sus padres, huyendo de la sequía, se fueron a vivir a Belém de Pará. Una aventura y un mundo diferente del suyo de Fortaleza[25].

La capital cearense es el segundo espacio buscado por la protagonista en su lucha por la autoafirmación. Se siente oprimida por el medio limitado de origen, parte para la ciudad grande en búsqueda de un espacio más propicio para sus aspiraciones existenciales[26]. De igual manera hizo Rachel, se fue a Río de Janeiro, en búsqueda de autoafirmación y mejora profesional y personal. Al igual que Noemi que tras su matrimonio dejó Acre, Queiroz, al casarse con su primer marido, también dejó la ciudad de Fortaleza y se fue a vivir con él a Bahía, Maceió y Río de Janeiro[27]. La vida itinerante de Rachel fue de extrema importancia para su crecimiento personal y profesional. Ambas sentían que el medio las limitaba y buscaron su espacio, su autoafirmación cosa que el sertão y el Acre no les hubieran proporcionado así como ningún joven aldeano[28].

La familia Queiroz, al igual que la familia de Noemi, era una familia muy grande, las abuelas tuvieron muchos hijos, por lo que tenía muchos tíos y primos, además de cuatro hermanos. Era una familia un poco peculiar, hermanos que eran tíos, sobrinos que eran primos, etc[29].

Noemi casada y madre de un niño, no tenía la ayuda de João Jaques, él no le ayudaba en los quehaceres domésticos, ni en los cuidados del hijo. Ella solo contaba con la ayuda de su comadre. Mientras Noemi trabajaba en el estudio de fotografías, la comadre se encargaba de la casa y del Guri.

Cuando Rachel contrajo matrimonio con José Auto, estos se fueron a vivir a Itabuna-Bahia. Allí estaban lejos de la familia y de los amigos. La escritora confiesa que se sentía muy sola, porque aunque el marido fuera bueno y afectuoso no era una persona solicita. Entonces se sentía en un total desamparo, igual que su personaje. Según ella, fue entonces que apareció en su vida una de las personas que le marcó profundamente, una persona muy buena, generosa y maternal. Se llamaba Carmelita, Carmelita era como la comadre de Noemi, era la cocinera, la limpiadora y la niñera.

Para Rachel después de la muerte repentina de su pequeña, todo cambia, se vuelve más rebelde, y actúa más activamente en el partido, lo que le proporcionaba más libertad y le permite a evadirse de su dolor. La acusan de comunista, queman sus libros en la plaza Pública de Salvador de Bahía. También pisó la cárcel. Su gran dolor, por la pérdida de su hija, se vuelve insatisfacción y rebeldía ante el mundo y ante Dios. Rachel, como sabemos, en el intento de superar el dolor de la pérdida de dos seres queridos, decidió volver al Ceará y trabajar en una empresa judía de exportación, la empresa llamada G. Gradhvol et Fils[30]. Así como Noemi, nuestra novelista también estuvo algún tiempo trabajando en el comercio.

Ese impacto que la militancia promueve en la vida de Noemi acaba haciendo incompatible su relación con alguien que, desencantado, sólo consigue mofarse y combatir esa misma militancia. El alejamiento de João Jaques es natural y, como se ve, es desencadenado por la cuestión ideológica[31]. Al matrimonio de Rachel y Zé Auto le pasó lo mismo, una vez que este fue a la cárcel en São Paulo, cuando fue liberado no quiso más saber de ideales políticos y ni de la reuniones del partido. Suponemos que a lo mejor también intentó convencer a la mujer de dejar el grupo, pero en esa época, la escritora estaba muy ciega y volcada con el PC.

Comienza el castigo social por el acto de coraje de Noemi. La sociedad la condenaba porque en la década de los 30, el matrimonio debería ser indisoluble, y era responsabilidad de la mujer conservarlo, aunque para ello tuviese que reprimir sus sentimientos más espontáneos[32]. El jefe, hombre conservador y patriarcal le obliga a dimitir.

Rachel también se separa de su marido Jos Auto da Cruz Oliveira en 1939, dejó Fortaleza para hacer el proceso de separación en Río de Janeiro, porque, como la capital cearense era una ciudad pequeña, allí el proceso de divorcio sería más difícil y doloroso para la familia y para ella, ya que eran personas conocidas allí. Consumada la separación, Rachel empezó a vivir con el médico Oyama de Macedo, su compañero y cómplice de ideales.

Así como la protagonista, la autora quizás haya pasado por los mismos prejuicios y comentarios, porque ambas estuvieron separadas, en una década que aún no existía la ley que apoyara el divorcio, ambas militantes y ambas mujeres en un mundo machista y conservador. No podía ser distinto en una época en que el epíteto de “mujer separada” ya era un estigma, más aún, si esta misma mujer era militante del partido comunista y compartía su vida con un camarada.

Para completar su aflicción, Guri, su único hijo, se pone enfermo y muere. En 1935, la única hija de Queiroz también fallece con apenas 18 meses, víctima de septicemia. Al igual que Noemi, pierde su único hijo víctima también de una enfermedad, que según los síntomas, podía ser la misma enfermedad que tuvo la hija de la escritora porque también se murió en un espacio de veinticuatro horas, y esta personifica la muerte de su niña en la de Guri.

A continuación, y para terminar el ciclo de desastres, Noemi y a Roberto fueron detenidos y, además, a él lo enviaron a una colonia penal del Sur; con ello aumentó el número de pérdidas de la protagonista. Totalmente abandonada, sin dinero, sin empleo, vivirá días de miseria.

En 1934 atraparon y llevaron a la cárcel a todo el grupo trotskista, menos a Rachel de Queiroz porque tenía una hija pequeña, a la que todavía le daba de mamar, y por ello los policías la dejaron en casa. Como le ocurre a su personaje, su hija la salvó de ser encarcelada, pero acabó en prisión muchas veces, aunque algunos periodos entre rejas fueron muy cortos. Al igual que Roberto y Noemi, la escritora tuvo que despertar en muchas ocasiones de madrugada y distribuir panfletos revolucionarios.

Joana Courteau (1985:133) relata que a Noemi la salvaron de una derrota total, de la inutilidad, de la desesperación por su destino biológico: la maternidad. Siempre tuvo de romper cadenas, en un tiempo en el que las mujeres apartadas de sus parejas se veían con malos ojos por la sociedad, y pocas cargaban con ese estigma. Sirve de ejemplo y abre el camino para los cambios que, poco a poco, se consiguen concretar[33].

La obra concluye con la escena en la que Noemi sube una rampa, indiferente, enigmática, sintiendo el embarazo como una contingencia, o como una esperanza, símbolo de continuidad y renovación[34]. Ella lleva en el vientre el hijo de Roberto, sube despacito una ladera. La subida es un símbolo de ascensión, el conocimiento de una elevación integrada de todo el ser[35], y la matriz (útero) “está universalmente atada a la manifestación, a la fecundidad de la naturaleza y a regeneración espiritual”[36].

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[1] Sobre la importancia del concepto de género para la historia, vid. Scott, J (1990), “Gênero: Uma categoria útil de análise histórica”, em: Revista Educação e Realidade, Porto Alegre, nº 16, 2 jul/dez, véase también: Pedro, J. M “Traduzindo o debate: o uso da categoria gênero na pesquisa histórica”, em História, São Paulo, V. 24, nº. 1, pp. 77-98; Soihet, R & Pedro, J. M (2007), “A emergência da pesquisa da História das mulheres e das relações de Gênero”, Em Revista Brasileira de História. São Paulo, v. 27. nº. 54, p. 281-300.

[2] Guerellus. Natália de Santana (2009), “Modernos e Passadistas: Os primeiros escritos de Rachel de Queiroz e a escrita de mulheres no Brasil (1927-1930)”, em II Seminário Nacional Gênero e Práticas Culturais: Culturas, leituras e representaçoes, Rio de Janeiro, Universidade Federal Fluminense, p. 3.

[3] Nordestino es …. Arêas, Vilma (1997), “Rachel: o ouro e a prata da casa”, em Franceschi, Antonio (Dir). Rachel de Queiroz, Cadernos de Literatura Brasileira, São Paulo, Instituto Moreira Salles, p. 98.

[4] Cunha, Euclides da (1963), Os Sertões: Campanha de Canudos, 27.ed, Brasília, Editora Universidade de Brasília, p. 101, y Haiduke. Alessandro Andrade (2008), Chão partido: Conceitos de espaço nos romances O quinze de Rachel de Queiroz e A bagaceira de José Américo de Almeida, Curitiba, Universidade Federal do Paraná, Dissertação de mestrado, p. 75. (La traducción es mía).

[5] Véase sobre todo la crónica de Rachel de Queiroz, em Hollanda, Heloisa Buarque de (2005), Rachel de Queiroz, Rio de Janeiro, Global, Coleção Melhores Crônicas, pp. 185-188; y Hollanda, Heloisa Buarque de (2005), Rachel de Queiroz, Rio de Janeiro, Argir, Coleção Nossos Clássicos, p. 14.

[6] Op. cit., p. 185; Queiroz, R (2010), Não Me Deixes – Suas Histórias e Sua Cozinha, São Paulo, Siciliano, p. 114, y Queiroz, R & Queiroz, M. L. de (2010), Tantos Anos, Rio de Janeiro, José Olympio, pp. 255-256.

[7] Rachel de Queiroz.

[8] Aquí nos encontramos de frente a más de un rasgo autobiográfico de la escritora. La sierra de Guadamiranda era el lugar en el que los Queiroz veraneaban y se refugiaban de la sequía, en la casa de un familiar, más concretamente Tío Eusébio.

[9] Bruno, Haroldo. Rachel de Queiroz (crítica, bibliografia, biografia, seleção de textos, iconografia). Rio de Janeiro/Brasília, Cátedra/INL-MEC, 1977, p. 97.

[10] Hollanda, Heloisa Buarque de (2005), p. 13, y CBL, p. 9.

[11] Cascudo, Luís câmara (2002), Dicionário do folclore brasileiro, 11 ed., São Paulo, Global, p. 545.

[12] Araújo, K., “1915: A Seca e o Sertão sob o olhar de Rachel de Queiroz”, em Estudos Históricos – CDHRP, Diciembre 2009, p. 25.

[13] Barbosa, Mª. L (1999), op. cit., p. 66.

[14] Op. cit., p. 35.

[15] Perez, Renard (1970), “Rachel de Queiroz”, em Escritores brasileiros contemporâneos, 2 ed., São Paulo, Civilização Brasileira, p. 321.

[16] CLB, op. cit., p. 10.

[17] Francischetto, K. & cia (1999), op. cit., p. 9. La palabra autobiográfico es idea mía, no estaba en la cita original.

[18] Camargo, Luís Gonçales Bueno de (1997), Romance proletário em Rachel de Queiroz vendo o lado de fora pelo lado de dentro, op. cit., pp. 27-28. (La traducción es mía).

[19] Hollanda, Heloisa (2005), op. cit., p. 19. (La traducción es mía).

[20] Queiroz, R (2010), Caminho de pedras, op. cit., pp. 12- 13.

[21] Queiroz, R (2010), Tantos anos, op. cit., p. 77.

[22] Queiroz, R. de (2002), “Um pão por dia”, Estado de São Paulo, (01 de junho).

[23] Queiroz, R (2010), Caminho de pedras, op. cit., pp. 84-86.

[24] Ciudad Brasileña al Norte del País, cerca de la Amazonía.

[25] Queiroz, R, Tantos años, op, cit., p. 26.

[26] Barbosa, Maria de Lourdes (1999), op. cit., p. 77. (La traducción es mía).

[27] Véase, las páginas del primer capítulo Síntesis Bibliográfica y Trayectoria Literaria de Rachel de Queiroz.

[28] Hollanda, Heloisa, op. cit., p. 18.

[29] Queiroz, R (2010), Tantos años, op, cit., p. 257; Barbosa, Maria de Lourdes (1999), op. cit., p. 22. (La traducción es mía).

[30] Hollanda, H (2004), Rachel de Queiroz, op. cit., p. 18.

[31] Camargo, Luís Gonçalves Bueno de (1997), Romance Proletário en Rachel de Queiroz ou vendo o lado de fora pelo lado de dentro, p. 30. (La traducción es mía).

[32] Barbosa, Mª de Lourdes (1999), Protagonisas de Rachel de Queiroz:Caminhos e Descaminhos, op. cit., p. 56. (La traducción es mía).

[33] Courteau, Joana (1985), op. cit., p.133, y Barbosa, Maria de Lourdes Dias (1999), Protagonistas de Rachel de Queiroz: Caminhos e Descaminhos, op. cit., p. 87. (La traducción es mía).

[34] Haroldo, Bruno, op, cit., p. 65. (La traducción es mía).

[35] Chevalier, Jean y Gheerbrant, Alain (1993), Dictionnaire des symboles, Paris, Éditions

Robert Laffont, p. 378. (La traducción es mía).

[36] Op. cit., p. 599. (La traducción es mía). Esto no quiere decir que esté representando o se encuentre afirmando el papel biológico de la mujer. Es simplemente simbólico, la escenificación de comienzo de una vida nueva.