La mujer en los refraneros árabe y español

1. Introducción.

El refrán es una herencia que se transmite de una generación a otra y de una lengua a otra. Una herencia que destaca por su concisión y su inmenso significado. La gente de todas las partes del mundo emplea los refranes para trasmitir su sabiduría, sus pensamientos, sus conocimientos, sus experiencias y sus sentimientos. Muchos refranes se remontan a miles de años de la antigüedad. El tiempo ha modificado algunas de estas expresiones, pero aún son válidas. Un gran número de ellos se han traducido a muchos idiomas, y por lo tanto, se han convertido en universales.
El refrán es el resultado de la experiencia, por tanto tiene un valor práctico. Remite siempre a la utilidad: desde este punto de vista el refrán es el método más acabado de pedagogía popular. Es un método de enseñanza. Mediante los refranes se aprenden los comportamientos sociales, los conceptos morales, los recursos naturales, y un sinfín de datos prácticos y útiles para la vida en común. El refranero es advertencia, consejo, aviso y descripción. Es también un modo de estabilización social: su apariencia antigua y conservadora se debe a este componente regulador de las actividades humanas. Señala siempre los hábitos y costumbres comunes, rechaza la extravagancia y pone en funcionamiento el desarrollo social, el trabajo, las relaciones, la organización, la salud, etc.
El refranero árabe abarca muchos refranes que cubren varios aspectos de la vida social en el mundo árabe. Muchos de los refranes árabes se han convertido hoy en día en refranes universales, como es el caso de los refranes españoles. Por lo tanto, encontramos que la mayoria de los refranes árabes tiene una equivalencia exacta en el refranero español o tiene una equivalencia funcional similar. Desde la antiguidad los árabes se interesaron en este tesoro lingüístico tan importante y empezaron a recopilarlos en libros, como ejemplo de ello encontramos Majma Al-Amthal de Al-Maydani que data del siglo cuarto D.C.

2. La imagen de mujer en el refranero.
La mujer ocupa un gran espacio en los refranes tanto árabes como españoles. La imagen de la mujer es muy variada en ambos refraneros y esto se debe a la presencia destacada que tiene la mujer en la vida real. Los refranes sirven como medio para estudiar la evolución de la sociedad y la situación de la mujer en diferentes fases de su vida. En este trabajo trataremos de estudiar la imagen de la mujer en los refranes árabes y también la compararemos con la que tiene en el refranero español. También intentaremos destacar los puntos de semejanza y diferencia entre los refranes referidos a la mujer en sus diversas formas de verla.

2.1 Hija.
La mujer tiene una imagen muy destacada en el refranero árabe. Empezamos desde el principio con el nacimiento de la mujer en la cultura árabe y la acogida que recibe en esta sociedad. Dar a luz a una niña puede ser un problema no sólo para su madre sino también para la niña recién nacida, que se ve obligada a vivir toda su vida siendo tratada con inferioridad por los varones. Este tratamiento que reciben se debe a costumbres que provienen de época preislámica. Esta reacción social se ve reflejada en el refranero árabe.
Los padres en el mundo árabe creían que [las hijas son una aflicción hasta la muerte]. Otro refrán más cruel es [enterrar a las niñas es una de las virtudes], este refrán nos muestra una de las costumbres preislámicas. Pensaban que las niñas eran inferiores frente a los niños y consideraban que traían pobreza, vergüenza y deshonra para su familia. Esto les llevó en algunos casos a enterrarlas vivas, algo que prohibió el Islam. En esta costumbre podemos ver que consideraban a las niñas unas verdaderas cargas para sus familias porque podían ser deshonrados si sus hijas fueran raptadas por otras tribus. María Luís Pérez habla de esta costumbre diciendo:

«Los clásicos argumentos han sido basados en la pobreza de la familia, el peso de una hija a la hora de alimentar tantas bocas, de un ser que no tenia una utilidad inmediata, o un sentimiento prematuro de prudencia y honor para evitar la desgracia de que el padre quedara deshonrado en el caso de que la hija fue raptada por enemigos» (Maria Luis Pérez, 1997: 179)

En el refranero español tampoco se tolera de buen grado el nacimiento de un bebe del sexo femenino, en este sentido encontramos refranes como (cuando nace una niña, lloran las paredes de la casa). Este infanticidio femenino en el refranero árabe está descrito por algunos versículos del Corán:

“cuando se traen noticias a uno de ellos del nacimiento de una niña, su cara se oscurece y se llena de pesar. ¡Con vergüenza se esconde de sus gentes por las malas noticias recibidas! ¿La mantendrá en el desprecio o la enterrará en el polvo? ¡Ah! ¿Por cuál de esos males se decidirá?” (El Corán, 16: 59).

En otro sitio encontramos que Dios es el que decide si concede niños o niñas:

“El dominio de los cielos y la tierra pertenece a Allah. Él crea lo que él quiere. Regala hijas a quien quiere y regala hijos a quien Él quiere” (El Corán, 42:49).

También el profeta Mahoma en sus Hadices (dichos proféticos) aclara que los padres que tratan bien a sus hijas y les prestan una atención especial, serán recompensados por Dios con el paraíso y sus hijas se convertirán en una protección contra infierno:

“Para aquel que se ocupa en mantener a sus hijas despiertas, y tiene con ellas un trato benévolo, ellas serán una protección contra el fuego del infierno” (Sahih Bukhari).

Lo que sufre la mujer como hija en el refranero árabe no es culpa del Islam sino culpa de las costumbres, tradiciones y creencias machistas preislámicas. En la época preislámica la mujer fue tratada de forma injusta y cruel y se consideraba como un ser inferior al hombre, también fue considerada como algo que podía poseer el hombre de la misma forma que posee a un animal. No sólo la hija recién nacida era repudiada por los padres sino también la mujer que daba a luz se sentía culpable por no parir a un varón y esto se ve reflejado en el refranero árabe que aún contiene refranes que desgraciadamente se siguen utilizando hoy en día. Afirma Reyadh Mahdi Jasim que:

“La mujer árabe está discriminada respecto del varón desde su nacimiento en la sociedad. Así, el nacimiento de una niña, sobre todo si es la primogénita, se verá como algo no deseado, y la mujer reacciona con sentimiento de culpabilidad, como si fuera responsable voluntaria de la elección del sexo del recién nacido. Además, el nacimiento de una niña acarrea a la familia no sólo problemas económicos por su mantenimiento, sino también al padre o los hermanos mayores o a veces menores que ella que tienen que soportar el peso que conlleva la vigilancia de su conducta, pues en esta sociedad el honor de toda la familia se hace descansar en los comportamientos sociales de sus mujeres y el varón debe garantizar que ésta no se desvíe de la norma preestablecida, primero por la familia y luego por la sociedad”(Reyadh Mahdi Jasim, 2006: 225)

La preferencia de tener hijos varones a tener hijas es la razón de este odio hacia el sexo femenino. En el refranero árabe encontramos refranes cómo: [más vale un hijo escandaloso que una buena hija]. El equivalente de este refrán en español es: (más vale un hijo en la horca, que la hija en la boda). En la sociedad árabe como en la española se puede notar esta diferencia entre los hijos varones y las hijas. En el mundo árabe, esto se da por varias razones que rigen su sociedad, entre otras: los hijos varones antiguamente ayudaban a sus padres en las labores y tener más hijos varones significaba tener más mano de obra. Otra razón es que los hijos varones conservan y llevan el apellido de su padre – nombre del clan o familia- al contrario que en el caso de las hijas cuyos hijos se bautizarán con el apellido de su padre por lo que el apellido de la madre se pierde. Otra razón para preferir a los hijos varones es que consideran que la hija puede llegar a ser una vergüenza y deshonra para su familia en el caso de que sea raptada como ya hemos indicado con anterioridad. Otros refranes españoles ven en el parto largo y difícil algo malo y peor aún si la mujer da a luz a una niña: (mala noche y parir hija) o (parto largo y parto malo, hija al cabo). Refranes como estos reflejan el pesimismo ante el nacimiento de una hija.
En los refraneros árabe y español no sólo encontramos una discriminación de las hijas desde su nacimiento sino que también podemos ver la preferencia entre niños y niñas en la forma de su educación. En el refranero árabe encontramos: [las hijas son una pérdida y necesitan vigilancia] o [la hija bella es un escándalo] y en el refranero español: (tu hija más lista no la pierdas de vista). Estos refranes incitan a los padres a educar a las niñas de forma más rigurosa que a los hijos varones que son los mimados. Otros refranes aconsejan a los padres pegar a sus hijas como una manera eficaz para educarlas. En el refranero árabe encontramos [rompe a tu hija una costilla le sale 22 en su lugar] y en el refranero español (a la hija traviesa, con azotes se endereza). De todo lo anterior vemos que ambos refraneros tratan a las hijas de forma injusta y totalmente diferente al trato que reciben los hijos varones. Hay que indicar que esta forma de tratar o educar a las hijas se está extinguiendo hoy en día. Este odio hacia el sexo femenino proviene de los árabes preislámicos que veían en las hijas un peligro para su reputación, por esto tenían que vigilar la conducta de las hijas ya que cualquier error que cometieran podía difamar la reputación de la familia. La religión musulmana luchó contra la violencia en el trato a las hijas, El profeta Mahoma dice:

“No usen la fuerza contra sus hijas porque son una compañía preciosa y agradable”. Y “Quien tenga tres hijas mujeres y sea paciente con ellas, las alimente, las vista de acuerdo a sus posibilidades, será como una barrera entre él y el fuego del infierno el Día del Juicio”. (Sahih Bukhari)

Por esto si buscamos en el refranero árabe podemos encontrar otros refranes que están influenciados por las fuentes sagradas del Islam, El Corán y los Hadices (dichos proféticos). Refranes que afirman que las hijas son una fortuna [el padre de las niñas es afortunado] o [la casa de niñas, casa de vendiciones] estos refranes están claramente reflejando la influencia de la religión musulmana que indica que Dios recompensa a los padres que tienen sólo hijas. También podemos encontrar otros refranes que hablan de las ventajas de tener hijas como [la madre de las niñas tiene las manos tiernas] o [la mujer afortunada en su vida es quien da a luz a niñas antes que a niños]. En su equivalencia española encontramos: (en la casa de bendición, primero; hembra, y después, varón), estos refranes aclaran que tener hijas es una ventaja para la madres ya que reciben su ayuda en las tareas domésticas. Encontramos otros refranes que hablan también bien de las hijas como [la buena hija como el oro en el bolsillo] y en el refranero español (una hija, una maravilla), o (la hija y la heredad, para la mayor edad). Estos refranes contradicen lo encontrado antes, las hijas pasan de ser una deshonora para la familia o una aflicción y carga para los padres a ser una fortuna y apoyo tanto para el padre como para la madre.

2.2 Esposa.
Una forma para deshacerse de las niñas es casarlas, algo que se encuentra en ambos refraneros. En el refranero árabe encontramos un refrán que dice [la niña tiene dos opciones: el matrimonio o la tumba]. Casar a las hijas cuando es posible y sin condiciones, aceptando el primer pretendiente que le pide la mano y sin pensarlo mucho es lo que podemos encontrar en refranes españoles como éste: (la hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará). Aclarando este tipo de refranes en la sociedad árabe, Concepción Domingo y Laila Abdelrahman afirman:

“En este contexto, las chicas aceptan su destino con resignación y pasividad puesto que la discriminación que sufren con respecto a sus hermanos y la presión que padecen en la casa de sus padres les empujan a aceptar la única salida posible y el matrimonio como una liberación” (Concepción Domingo y Laila Abdelrahman, 2005: 85)

Otro refrán que incita a los padres a casar a sus hijas cuando es posible es [casa a tu hija antes que a tu hijo] y su equivalencia en español: (casa a tu hija cuando puedas y tu hijo cuando quieras). Este refrán también nos indica que la familia no tiene opciones donde elegir a la hora de casar a sus hijas mientras que los hijos varones pueden casarse con la que quieran. Como resultado de esto y en muchos casos, la mujer se casa con una persona a la que no quiere. El Islam a su vez rechazó esta actitud de casar a las mujeres para deshacerse de ellas. Por esto el Islam pide a los padres que tengan paciencia al aceptar al pretendiente de sus hijas y ante todo la hija tiene que aceptarle. Esto se ha convertido en una condición imprescindible y sin ella el matrimonio no se puede llevar a cabo.
El matrimonio es algo muy importante para la mujer, por esto encontramos muchos refranes que hablan de la importancia del matrimonio para ellas [más vale la sombra de un hombre que la sombra de la pared] o [marido de palo mejor que soltera]. En español encontramos algo parecido (sea marido aunque sea de palo). El significado de esto es que acogerse a la sombra del marido y escudarse en su protección, sea como sea, es mejor que permanecer sentada al lado de la pared, o sea, soltera y sin marido. Al respecto del matrimonio de las hijas, el profeta Mahoma incita a los padres a casar a sus hijas con un hombre de buena reputación, cortés y de buenos modales:

“Si viene hacia vosotros quien os gusta su religión, su educación y su comportamiento, casadle con vuestra hija y si refutáis o renegáis incitaréis lo malo en la tierra”(Sahih Bukhari)

En el refranero encontramos muchos refranes que dan consejos a los hombres a la hora de elegir a su esposa como: [pregunta por la madre antes de pedir la mano de una chica], en el refranero español su equivalente es (de buena madre busca la niña y de buena cepa planta la viña). [Vuelca la jarra a su boca, como es la madre, así es la hija] y en español es (cabra por viña, cual la madre tal la hija). En la cultura árabe cuando un pretendiente quiere pedir la mano de una chica, debe preguntar antes por la madre y si es buena madre y esposa, su hija será como ella. Esta costumbre se sigue utilizando hoy en día en muchos países árabes. El Islam también afirma que el pretendiente tiene que preguntar por la familia de la mujer antes de casarse con ella, porque sus hijos serán iguales a sus tíos maternos. Una mujer educa a sus hijos como su familia la educó, reflejando con su actitud la educación que recibió de su familia.
El refranero árabe advierte a los hombres que quieren casarse con una mujer por su dinero diciendo [Tú, que te casaste con un mono, por su montón de dinero, el dinero es perecedero, y el mono, mono se queda]. En español encontramos un viejo refrán que aparece recogido por el maestro Correas en su Vocabulario del primer tercio del siglo XVII. Tirso de Molina en su comedia de carácter Marta la piadosa (acto2º, escena6ª) lo cita así: «Aunque se vista de seda la mona, mona se queda»(José María Iribarren, 1994: 311). Otro refrán español que transmite el mismo mensaje es (el amor no se compra con dinero) mientras otro refrán afirma que (la fea el oro la hermosea). La esposa, según la religión musulmana, se elige por su religión y su buena conducta y no por su dinero, no obstante éste puede ser una razón aunque no haya que considerarlo algo esencial. En cuanto a esto el profeta Mahoma afirma:

“Se casa la mujer por cuatro motivos: o por su belleza, o por su dinero, o por su linaje o bien por su religión, escoge la última y lo lograrás” (Sahih Bukhari)

Las mujeres tampoco se han salvado después de convertirse en esposas del refranero y encontramos que los refranes que hablan mal de ellas son mucho más que los que hablan bien. En nuestra búsqueda hemos encontrado que la mayoría de los refranes sobre las mujeres hablan de las esposas y su relación con el hombre. Y para no hacer este estudio interminable citamos sólo algunos refranes. Las mujeres son, como las describe el refranero árabe, astutas y superan a los hombres en esto [La astucia de las mujeres supera la astucia de los hombres], en el refranero español (lo que no logran barbas, lo logran faldas). No es extraño que se describa a la mujer así, incluso se hace referencia a que su maldad supera a la del mismísimo diablo [la astucia de la mujer supera la astucia del diablo], en español tampoco es extraño, encontramos mucha abundancia de refranes en este sentido como por ejemplo: (En lo que el diablo no sabe hacer, pide consejo a la mujer), (lo que el diablo no puede, la mujer lo hace fácilmente), (donde hay mujeres, hay diablo también) o (la mujer y el diablo, siempre tienen que hacer algo). Vemos que ambos refraneros comparten esta imagen de la mujer, algo lógico porque ambos refraneros forman parte del refranero universal el cual representa la experiencia humana que tiene en común su modo de vida y su actitud. Anna M. Fernández Poncela comenta:

“Las mujeres son tan malas que se la identifica con el mismo demonio y, a veces, son mucho más malvadas que éste, pues le ganan – en tiempo, perversidad, malicia y ocurrencias- a la hora de diseñar y desarrollar sus diabólicos planes” (Mª Anna Fernández Poncela, 2002: 49)

En los siguientes refranes la mujer utiliza su maldad y astucia para poder engañar al hombre. Utiliza entre otras armas, llorar o rezar, por tanto el hombre tiene que ser cauto. [No te fíes de la mujer que reza, ni de caballo dócil, ni del sol que se oculta], su equivalente español es (en sol de invierno, cojera de perro y lágrimas de mujer, no hay que creer). Ambos refraneros advierten a los hombres que las damas son engañosas en sus sentimientos y que nunca hay que confiar en ellas cuando lloran o rezan. El refrán español compara el dolor de la mujer con el sol de invierno y la cojera de los perros porque estos son falsos y traidores, lo mismo contiene el refrán árabe además con pocas diferencias en las palabras que utilizan.
Por su astucia y maldad el refranero árabe aconseja a los maridos o a los hombres en general que no pidan consejos a las mujeres [consultad a las mujeres, pero haced lo contrario]. Como podemos observar, el refrán árabe pide que los hombres consulten a las mujeres, pero al mismo tiempo les aconseja no adoptar sus opiniones porque piensan que harán lo correcto actuando al contrario. En otros refranes vemos que consultar a la mujer es algo no recomendable porque las mujeres son indecisas y tienen varias opiniones sobre una cosa al mismo tiempo [la mujer tiene setenta y siete opiniones al mismo tiempo], éste es equivalente al refrán español (entre el sí y el no de una mujer, no me atrevería yo a poner ni la punta de un alfiler) o (diez hombres, diez opiniones; diez mujeres, cien pareceres). Antiguamente en la cultura árabe era algo indignante para el hombre consultar a su esposa [el hombre que consulta a una mujer no es hombre sino mujer]. En español podemos encontrar un refrán que nos da un consejo totalmente diferente en este aspecto y es el de coger el consejo de la mujer cuando lo ofrece (el consejo de mujer es poco, y el que no lo toma es loco) pero al mismo tiempo también encontramos éste (consejo femenil, o muy bueno, o muy vil). Este tipo de refranes árabes proviene de la época preislámica y se siguen utilizando hoy en día. Este tipo de refranes machistas aclaran por un lado que llamar mujer a un hombre se considera un insulto muy ofensivo y por otro lado, les a los hombres aconseja no consultar nada con las mujeres. Algunos sostienen que estos refranes provienen de los dichos proféticos de Mahoma, algo incorrecto y que se puede refutar fácilmente ya que sabemos que el profeta Mahoma consultó a sus esposas en varias cuestiones importantes. Por este motivo encontramos una narración del profeta que es utilizada como refrán y que nos indica la igualdad entre el hombre y la mujer además de describirnos a las mujeres como compañeras de los hombres [las mujeres son las compañeras de los hombres], también se puede traducir este dicho describiendo a las mujeres como asesoras fieles del hombre porque la palabra en árabe tiene los dos significados (asesoras fieles o compañeras).
También encontramos la descripción de la mujer como una persona indiscreta e incapaz de guardar un secreto. El refranero árabe aconseja: [no des tu secreto a tu esposa] y en español abundan los refranes que tratan la falta de discreción de la mujer como por ejemplo: (secreto dicho a mujer, secreto deja de ser), (secreto a mujer confiado, contarlo divulgado), (secreto en mujer, no puede ser) o (secreto entre mujeres, secreto no eres). El Islam rechaza este tipo de refranes y podemos ver en el Libro Sagrado de los musulmanes una aleya que afirma que las mujeres son el refugio donde el hombre puede desahogarse y encontrar la paz y la tranquilidad:

“Y entre Sus signos está el de haberos creado esposas de entre vosotros para que os consoléis con ellas y os vinculó por el amor y la piedad” (El Corán, 21: 30).

Unos refranes que se utilizan de forma incorrecta en la sociedad árabe es el refrán que dice [las mujeres carecen de la razón y de la religión] y en español encontramos uno semejante (la mujer tiene largo el cabello y corto el entendimiento). A primera vista el refrán árabe se entiende como cualquier otro refrán machista pero este refrán está extraído de uno de los dichos del profeta Mahoma por lo que los Ulemas lo explicaron y aclararon, llegaron a la conclusión de que el profeta quería decir que las mujeres carecían de la razón porque en el Islam, el testimonio de dos mujeres equivale al de un hombre en aquellos asuntos profesiones de los hombres que las mujeres no ejercían antiguamente. Otro motivo es que las mujeres no pueden juzgar objetivamente por su sensibilidad. La explicación que le dan a lo de carecer de religión es que la mujer no puede llevar a cabo sus deberes religiosos como rezar o ayunar mientras tenga la menstruación.
Otro refrán extraído de los dichos del profeta musulmán es [obedecer a las mujeres nos hace arrepentirnos]. En español encontramos uno que afirma que acercarse a las mujeres es como acercarse a los problemas (quien a mujeres se arrima, la casa le viene encima). El refrán árabe también se entiende como un consejo a no obedecer a las mujeres, sin embargo, lo que quiere decir es que obedecer a las mujeres en asuntos que ignoran hace que te arrepientas. De este refrán se entiende que la debilidad física de las mujeres les hace incapaces de aconsejar a los hombres en temas relacionados con los negocios y profesiones que necesitan un gran esfuerzo físico y es ejercida sólo por los hombres.
Hay un refrán que proviene del último sermón del profeta Mahoma antes de su muerte, también conocido como el sermón de despedida [la mujer fue creada de una costilla torcida]. En español su equivalente es: (La mujer es un animal imperfecto). El refrán árabe está utilizado fuera de su contexto porque si lo leemos dentro de su contexto original, sería entendido de otra manera. El profeta dice:

“Tratad bien a las mujeres, porque la mujer fue creada de una costilla torcida. La parte más doblada es su cima. Si tratas de enderezarla la romperás, si la dejas permanecerá doblada. Entonces tratad a las mujeres amablemente”. (Sahih Bukhari)

Si se interpretara este refrán fuera de su contexto se entendería como un refrán que describe a las mujeres como torcidas y que hacen las cosas de forma incorrecta, sin embargo, lo que quiere decir es todo lo contrario. Pide a los maridos que acepten a sus esposas tal y como son y no las obliguen a cambiar al gusto del marido. Además invita a los maridos a tratar amablemente a sus mujeres y a aceptarlas como son, comprendiendo su psicología.
En general vemos que tanto el refranero árabe como el español tratan a la mujer de forma muy violenta y machista, algo fácilmente visible en el refranero universal. Mauro Fernández aclara que:

“Uno de los caracteres más significativos del refranero es su universal misoginia: esas verdades de sabiduría que los refranes pretenden expresar, nacen en grupos sociales que se oponen a la evolución de las relaciones hombre/mujer; de forma especial en un período en que la aristocracia intentaba, a poco de salir del feudalismo dominado por las armas, una valoración femenina que llegó a dar un género literario completo: la literatura cortés, que tiene como dios a la mujer y al amor” (Mauro Fernández, 1989: 9-10)

También podemos encontrar en el refranero árabe visiones positivas sobre la imagen de la mujer como: [Lo mejor de la vida es una mujer leal], igualmente podemos hallarlos en español (la mujer buena y leal es tesoro real). [Las mujeres son la alegría de las casas], (la mujer buena de la casa vacía hace llena). [Casa sin mujer, árbol sin hojas], su equivalente español es (casa sin mujer, no es lo que debe ser) o (casa sin mujer, barco sin timón, igual cosa son). Estos refranes nos impiden definir al refranero como machista, pero he de confesar que los refranes que representan una imagen negativa de la mujer son mucho más abundantes que los que representan una imagen positiva de ella.

2.3 Madre.
Sin embargo, antes de juzgar al refranero y tacharlo de machista o misógino y concluir nuestro estudio, hay que destacar la imagen que tiene la mujer como madre. En el refranero universal recibimos una imagen muy destacada de la mujer como madre. No podemos omitir el amor maternal que tienen todas las mujeres enterrado en su interior, un amor que supera al amor tanto paternal como filial. Pese a la maldad de la mujer descrita en los refraneros árabe y español, nos resulta casi imposible encontrar un refrán que hable mal de la madre. Todos los refranes referidos a la figura de la madre hablan de su importancia para su familia, su cariño, bondad y su amor único y sin igual. Al parecer todos los escritores de refranes hicieron caso al refrán español que dice: (cuando de mujeres hables, acuérdate de tu madre). En el refranero árabe se encuentran muchos refranes sobre la madre como [quien no tiene madre, su estado da pena] porque como afirma el refrán español (amor de madre, es incomparable), otro refrán árabe [casa sin madre, es una tumba] y su equivalente en español(casa sin madre, río sin cauce), [la vida es madre], en español (madre no hay más que una). Hallamos otros como [El amor de la madre hacia su hijo es sin cambio] y en el refranero español (amor de madre que todo lo demás es aire). También [La madre reúne a los hijos] porque como es costumbre en el mundo árabe, la madre raramente se casa después de la muerte de su esposo, al contrario que él quien no tarda mucho en volver a casarse. En el refranero español encontramos un refrán parecido (el padre para castigar y la madre para tapar). Un refrán que describe el cariño de la madre de una forma muy expresiva es [maldigo a mi hijo con la muerte y detesto a quien diga amén]. La madre sufre mucho en su vida y siempre está preocupa por sus hijos, quienes piensan sólo en sí mismos [mi corazón, por mi hijo y el corazón de mi hijo es una piedra hacia mí], en el refranero español aclara que (una madre para cien hijos y no cien hijos para una madre). Cuando muere la madre muere la única mujer que ama al hombre de verdad [murió tu madre o murió la que te quería]. Después de muchos refranes que hablan del cariño que cede la madre a sus hijos concluimos que los refraneros árabe y español llevan a cabo lo que se dice en el siguiente refrán y no hablan mal de la madre (de mujer que es madre, nadie mal hable) no es el caso de la esposa o la hija. Reyadh Mahdi Jasim afirma:

“La madre es el personaje femenino más benignamente dibujado y bien tratado por el refranero, sacrificadas o admiradas, siempre abnegadas y bondadosas, muy queridas, despiertan cariño, respeto y veneración. Ellas en algunas ocasiones, son el verdadero amor en la vida de los hombres, más aún que las esposas, amantes o compañeras de vida” (Reyadh Mahdi Jasim, 2006: 262)

Esta importancia de la madre en el refranero árabe se debe a la influencia islámica y se representa en los refranes que describen el cariño, benevolencia y bondad hacia sus hijos. En el Islam encontramos un dicho del profeta Mahoma que habla de la preferencia del derecho de la madre sobre el padre:

“Un hombre se presentó ante el Noble Profeta (BP) y le dijo: “¡Oh Enviado de Dios! ¿Con quién debemos ser benevolentes en primer término)? “. Respondió (BP): “Con tu madre”. Preguntó “¿Tras ella quién tiene primacía?”. Respondió (BP): “Tu madre”. Entonces repetió la pregunta por tercera vez, y nuevamente el Profeta respondió (BP) “Tu madre”. Y la cuarta vez que fue reiterada la pregunta, respondió (BP): “Tu padre”. (Sahih Bukhari)

CONCLUSIONES
La semejanza de la imagen de la mujer en ambos refraneros el español y el árabe, es algo justificado ya que forman parte del refranero universal que se describe como machista y misógino en cuanto a las mujeres. El refranero es el espejo de la sociedad que lo produce y un reflejo de sus costumbres, creencias y tradiciones, como queda claro al estudiar la imagen de la mujer en ambos refraneros. En ellos podemos ver la imagen que tiene la mujer en la vida real en cada sociedad. En ambos refraneros se percibe un rechazo hacia el sexo femenino desde su nacimiento hasta el punto de ser preferible tener hijos varones a tener hijas que son menos queridas. Esto se debe en la sociedad árabe a muchas creencias preislámicas que siguen influyendo hasta nuestros días.
El matrimonio es considerado por las familias un recurso muy importante porque les permite deshacerse de las hijas y al mismo tiempo es para las hijas una forma para escapar de las injusticias de su familia. Después de casarse la mujer sigue describiéndose como un ser maligno y astuto y que siempre es causa de todos los problemas. Los refraneros tampoco dejan de aconsejar al hombre cómo elegir a su esposa y cómo hay que tener en cuenta la reputación y la conducta de la madre porque la hija tendrá el mismo comportamiento. La imagen de la mujer como esposa destaca en número al resto de refranes referidos a la mujer, en general son descritas como astutas, malas, indiscretas, indecisas o necias. Sin embargo, la visión de la mujer como madre cambia totalmente, pasa de un ser malvado al ser más querido y se convierte en una fuente de cariño y bondad.
En el refranero árabe vemos muchos dichos proféticos que se han convertido en refranes pero algunos, como ya hemos aclarado antes, han sido mal interpretados o utilizados fuera de su contexto original. El Islam con sus dos Fuentes Sagradas, El Corán y los dichos proféticos, contradice casi todos los refranes árabes que hablan mal de la mujer, representándola como un ser malvado. Se puede percibir como las creencias preislámicas siguen influyendo en la sociedad árabe y como consecuencia de ello, en muchas ocasiones se ven reflejadas en el refranero árabe. Por esto podemos afirmar que la mujer en el refranero árabe es víctima de las creencias, tradiciones y costumbres preislámicas, y el Islam no tiene nada que ver con esto.
Para finalizar, diremos que la mujer es considerada en el refranero una persona de segunda clase y también en la sociedad. Percibimos una violencia hacia las mujeres por parte del refranero universal en general. Por esto, lo que encontramos en el refranero aparece en toda la literatura -la dualidad entre el bien y el mal-. Para saber la importancia de los refranes positivos hay que encontrar otros negativos aunque éstos sean muchos. Para concluir, nos gustaría decir que no debemos juzgar mal al refranero por dar una mala imagen de la mujer ya que el bien sin el mal no tiene valor y cualquier cosa se valora más por la existencia de su antónimo.

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