Itinerarios y conflictos de los estudios de género en Chile

Introducción
Analizar el camino recorrido por los Estudios de Género en el Chile de las últimas décadas nos obliga a contextualizarlos en los años ’80 y, muy particularmente, en los aportes de las Organizaciones No-Gubernamentales en la reivindicación de una democracia en la calle y en la casa.

Después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y la institucionalización del terrorismo de estado, se desencadena el castigo contra el cuerpo social: prisión, ejecución y desaparición de personas, exoneración y exilio de académicas, académicos y estudiantes, el cierre de algunas carreras del ámbito de las ciencias sociales en las sedes regionales de la Universidad de Chile, la censura a la labor investigativa, en un contexto en que el gobierno de las Universidades públicas estaba intervenido por rectores delegados del régimen militar. La crisis sólo pudo ser enfrentada gracias al financiamiento de múltiples agencias de cooperación internacional, que hicieron posible el desarrollo de estudios sobre las problemáticas de discriminación y exclusión contra las mujeres, acompañando sus programas de reorganización del tejido social.

Entre las ONG’s dedicadas a diversas temáticas relativas al desarrollo social, destacaron los programas para la integración y el desarrollo de los derechos de las mujeres del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer (CEDEM), Centro de Estudios de la Mujer (CEM), La Morada, Centro de Estudios Sociales, Instituto de la Mujer, Agencia Latinoamericana de la Mujer FEMPRESS, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Isis Internacional, Sur Profesionales, La Casa de la Mujer de Valparaíso, etc. lograron ocupar una posición alternativa a la academia en su rol de investigación y acción, especialmente vinculadas a la organización, la sensibilización, la denuncia, protección, el desarrollo personal y la autoestima, la difusión del pensamiento feminista, etc.

En el quehacer de las ONG’s emerge con mucha fuerza el reconocimiento de la actoría socio-política de las mujeres en general, particularmente de las pobladoras en la economía popular; la incorporación de la mujer al trabajo y su discriminación laboral y salarial, especialmente de las trabajadoras temporeras en zonas rurales; la crítica a la discriminación sexual en la legislación; las complejas relaciones interculturales y la discriminación contra las mujeres indígenas; sexualidad y salud reproductiva; violencia intrafamiliar; el análisis crítico al currículum oculto en la enseñanza media; la reproducción de estereotipos sexuales a través de los medios de comunicación, entre otras temáticas.

Pero también debemos hacer una mención especial en el terreno de la investigación sobre Derechos Humanos, teniendo presente el histórico papel que tuvieron las Organizaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, la Vicaría de la Solidaridad y las Comisiones de Derechos Humanos, en las que el protagonismo público de las mujeres para “convocar la porfiada memoria, enfrentando la violencia de ese consensual olvido” nos refresca una sentida reivindicación “Desaparecidos, pero no olvidados” (Campalans y Gascón, 2003: 101).

El proceso de transición a la democracia y la reinstauración de los poderes del Estado, motivará el nacimiento del Servicio Nacional de la Mujer, despolitizado a tal grado en los círculos del poder hegemónico chileno que sólo a su directora se le reconocerá el rango de Ministra, no así la institucionalidad a su cargo. Pese a todo, la generación de políticas públicas dirigidas a la mujer junto a la paulatina recuperación de la investigación en las Universidades públicas estimulará la multiplicidad y diversidad epistemológica de los Estudios de Género (EG) en el Chile postdictatorial y en el marco de consolidación del proyecto neoliberal, que afectará especialmente a la educación pública superior forzada a competir en un mercado de creciente oferta de centros de formación privados.

Como hitos de importancia en este proceso de desarrollo de los EG cabe mencionar la realización en la Universidad de Chile del I Seminario Interdisciplinario de Estudios de Género en Universidades Chilenas (1993), al que siguieron las convocatorias de la Universidad de Concepción (1994), Universidad de Playa Ancha (1995), Universidad de Santiago de Chile (1997), nuevamente la Universidad de Chile (1998), hasta la reciente organización de la Comisión Interdisciplinaria de Estudios de Género de la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, 21 de octubre de 2004) de la jornada nacional “Itinerarios y Conflictos de los Estudios de Género en la actualidad”.

Una aproximación diagnóstica sobre los EG
Con ocasión de esta jornada de trabajo referida anteriormente, tuvimos la oportunidad de reunir -aunque parcialmente- a los miembros de la Red Nacional de Estudios de Género, representantes de centros de estudio y programas docentes de Universidades públicas y privadas, de instituciones del Estado (Ministerio de Educación, Servicio Nacional de la Mujer) y ONG’s. Contamos también con una invitada internacional, la Dra. Mercedes Arriaga de la Universidad de Sevilla, quien realizó una importante exposición sobre las tendencias actuales de investigación en los EG europeos.

En una etapa previa a la reunión, y bajo el método Delphi, se cumplimentó un cuestionario diagnóstico orientado al diseño de estrategias para el fortalecimiento de la cooperación interinstitucional entre los equipos integrantes de la Red, parte de cuyos resultados se presentan en este trabajo.

Según la información proporcionada por l@s participantes, podemos decir que el rango de consolidación institucional alcanzado por los EG traspasa una diversidad de instancias académicas, desde Centros y Programas de Estudios vinculados a Facultades, Escuelas de Posgrado y la dependencia directa de Rectoría en el caso del CIEG. Su acción se sitúa en un espectro amplio de la gestión académica, que va desde la formulación de contenidos docentes como ejes transversales en programas de Pre-grado y Postgrado, la elaboración de políticas académicas de sensibilización, programas de extensión y desarrollo de estudios e investigaciones.

Algunos trabajos han profundizado sobre aspectos que pueden ayudar a contextualizar mejor la producción intelectual de los equipos académicos relacionándolos con la oferta de formación en temáticas sobre mujer, familia, sexualidad y género, y su integración curricular (Dides, Soto y Watts, 1997; Montecino y Obach, 1998), el desarrollo de Tesis de estudiantes (Prado y Sánchez, 1999; Flores y Palacios, 2000), como asimismo el desarrollo de los primeros aportes sobre masculinidad (Olavaria, 2003).

Las investigadoras Montecino y Obach sostienen que algunos de los rasgos que se han ido modificando en las Universidades chilenas respecto al desarrollo de los EG han sido potenciados por “la inclusión de nuevas disciplinas, como la sociología y en el afiatamiento de otras como la antropología, la historia y la psicología. Se percibe también [sostienen las autoras] la fuerte inserción de las materias de mujer en el área biomédica desde una perspectiva sociológica y psicológica” (1998: 178).

En la actualidad existen al menos ocho postítulos en Chile referidos a mujer y género. El programa más antiguo de EG se inició en 1995 en la estatal Universidad de Chile, institución que actualmente concentra cuatro postítulos: Literatura y Género, y Estudios de Género y Cultura en América Latina ambos en la Facultad de Filosofía y Humanidades; y dos en la Facultad de Ciencias Sociales, Género y Políticas Sociales y el Programa Interdisciplinario de Estudios de Género. En la Universidad de Concepción es el Departamento de Literatura quien coordina el programa. De Literatura, Género y Mujer. Mientras que entre las instituciones privadas destacan los posgrados Perspectivas de Género en las Ciencias Jurídicas y Sociales en la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, Género y Sociedad de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y Género y Educación de la Universidad Bolivariana, ambas de Santiago.

Aunque es destacable la labor cumplida por el SERNAM en el estímulo de estudios e investigaciones sobre gran diversidad de temáticas relacionadas con la mujer para orientar el diseño de políticas públicas y de desarrollo social, lo cierto es que a nivel gubernamental la perspectiva de género se inicia como política estatal de fomento a la investigación en 1995, instalándose como una variable de trabajo en el 2002 en el Consejo de Educación Superior. Hitos de consecuencia política que creemos están estimulado el interés por articular redes de cooperación entre las universidades y los organismos del Estado.

En nuestro diagnóstico constatamos la creciente incorporación de los hombres en los equipos académicos, femeninos en la mayoría de casos hasta hace poco tiempo atrás. Sus especialidades reflejan una voluntad expresa hacia la interdisciplina, aunque sustentada mayoritariamente desde las Ciencias Sociales: Sociólog@s, Pedagog@s, Piscopedagogas, Antropólog@s, Psicólog@s, Abogad@s, Profesoras de Literatura Hispanoamericana, Licenciad@s en Comunicaciones.

La mayoría de los equipos de trabajo cuentan con formación de posgrado, entre la que todavía se expresa tímidamente la apertura hacia campos distintos de las Ciencias Sociales, la Literatura, las Humanidades y la Educación (Ciencias y Física), aspecto sobre el que profundizaremos más adelante.

En forma complementaria se realiza una gran cantidad de actividades de extensión, cursos de capacitación, seminarios y talleres dirigidos mayoritariamente a la comunidad universitaria (centros de alumnos y estudiantes en general, académicos y funcionarios), asesorías y capacitación de personal de la administración pública.

Fondos públicos para los EG
Hemos considerado importante consignar aquí la convocatoria especial que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICYT) realizó en 1995 y 1996 para financiar investigaciones de género, estimulada por la cooperación del gobierno sueco. Una política de estímulo a la investigación que es importante destacar si se tiene en cuenta que “de un total de 4.871 proyectos aprobados por FONDECYT [Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico] entre 1982 y 1995 sólo 26 correspondían a estudios de mujer o género, es decir el 0,5 %.” (Donoso y Rebolledo, 199?)

De las líneas temáticas seleccionadas por CONICYT, tras un proceso de acreditación de la experiencia y especialización de los equipos investigadores y la consiguiente evaluación de sus propuestas, se define la fortaleza de las ONGs en el estudio de la participación femenina en el mercado laboral, las problemáticas de las mujeres campesinas e indígenas, desde perspectivas sociológicas y, en menor medida, antropológicas y psicológicas (Ibidem).

En las Universidades el espectro temático y disciplinario es mucho más amplio, abarcando temas históricos, de salud mental y ocupacional, el análisis literario, relaciones familiares y de pareja, estereotipos y prácticas docentes, entre otras. En todo caso, las diversas áreas de las Ciencias Sociales (sociología, antropología y psicología) concentran más del 50% de proyectos, seguidas por las Humanidades y la Pedagogía, siendo inexistentes los proyectos de medicina, derecho y economía, incluso integrados en perspectivas interdisciplinarias, las que en todo caso son escasas para la mayoría de los proyectos, con excepción de las problemáticas rurales.

Según las investigadoras Donoso y Rebolledo, la mayoría de los enfoques de las propuestas de investigación tienen un carácter más orientado por los estudios de la mujer o intermedios con los EG lo que marcaría una tendencia de menor influencia de las perspectivas relacionales de género que la adoptada en otros espacios geográficos. Sostienen también que las investigaciones tienen un carácter principalmente descriptivo en relación a los problemas de estudio, con el objeto de diagnosticar y generar conocimiento sobre las realidades de las mujeres, aunque una escasa orientación hacia los componentes políticos y propositivos para transformar esa realidad, lo que a nuestro juicio indicaría un lento desapego en Chile de las matrices clásicas del pensamiento europeo, abriéndose a la influencia del pensamiento feminista en su articulación con el pensamiento poscolonial desarrollado en otros países de América Latina, a través del mestizaje de lo étnico, lo económico y lo cultural.

Estrategias de cooperación interuniversitarias
Volviendo a los aportes generados en nuestra Red Nacional de Estudios de Género, los aportes de l@s participantes en el encuentro evaluaron como fortalezas en el proceso de incorporación de EG en las instituciones:

•Lograr un impacto real en la sensibilización de la temática;
•Posicionar el tema en el debate disciplinario;
•Promover las perspectivas de género como variable de investigación
•Promover las perspectivas de género como componente de las políticas públicas y del mejoramiento de la gestión del Estado (liderazgo y género);
•Posicionar políticamente la temática ante las autoridades universitarias;
•Ofrecer cursos abiertos a la comunidad estudiantil;

Entre las debilidades se destacan:

•Falta de inclusión regular en los planes de estudio universitarios;
•Falta de articulación de la dimensión de género con otras discriminaciones (etnia, clase);
•Falta de financiamiento públicos para la sustentabilidad de programas;
•Dificultades y contradicciones en la relación con el Estado;
•Resistencias frente a la temática.

Frente a ese diagnóstico, el equipo de trabajo de la Red se ha planteado la necesidad de articular estrategias de acción basadas en la cooperación para el desarrollo nacional de los Estudios de Género, definiendo como prioridad la posibilidad de establecer convenios con la Unión Europea, teniendo en cuenta el nuevo marco de las relaciones bilaterales con Chile y los programas que en ese contexto ya vienen desarrollando algunas universidades. También se considera como una necesidad posicionar a los EG dentro de las políticas de investigación prioritarias de CONICYT.

Finalmente, entre las áreas de cooperación que se destacan como estratégicas para fortalecer los EG en Chile se mencionan:

•Educación Superior y Género;
•Formación Docente continua;
•Metodologías didácticas;
•Equidad de Género y Políticas Estatales en la práctica internacional;
•Democracia, Ciudadanía y Género;
•Género y Derecho comparado;
•Educación, capacitación y formación inicial;
•Estadísticas a nivel educativo y docente, laboral, etc.

Bibliografía
Campalans, Carolina y Gascón, Felip (2003). “Identidades en conflicto. El discurso de los derechos humanos en la transición política chilena”. En: GASCÓN, F. (2003) Emocionar la comunicación. Palimpsestos de comunicación y desarrollo humano. Valparaíso: Facultad de Humanidades, Universidad de Playa Ancha.
Contreras, María Eugenia (2004). Educación y género. Un desafío de la Organización Magisterial. Santiago: Colegio de Profesores y Servicio Nacional de la Mujer.
Dides, Claudia, Soto, Rosa y Watts, Bélgica [comp..] (1997). Construyendo saberes. IV Seminario Interdisciplinario de Estudios de Género en Universidades Chilenas. Santiago: Centro de Investigaciones en Bioética y Salud Pública, Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile.
Donoso, Carla y Rebolledo, Loreto (199?) “Disciplina o interdisciplina. Balance preliminar del fondo de género Conicyt Chile”. En: www.rehue.csociales.uchile/genero/mazorca/debate/debates.html
Flores, Raquel y Palacios, Loreto [edit.] (2000). Las relaciones de género. Investigaciones de Estudiantes de Bachillerato (USACH). Santiago: Servicio Nacional de la Mujer, Bachillerato en Ciencias y Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile.
Gascón, Felip (1999). “Políticas de Comunicación y género: el tejido de una nueva red de conversaciones”. En: Prado, Marcela y SÁNCHEZ, Ximena [edit.] (1999), Ensayando el fin de siglo. Valparaíso: Comisión de Educación, Género y Medios de Comunicación, Universidad de Playa Ancha. Serie “Sociedad, Cultura y Género” vol. nº 1.
Montecino, Sonia y Obach, Sonia [comp.] (1998). Género y Epistemología. Mujeres y Disciplinas. Santiago: Programa Interdisciplinario de Estudios de Género, Fac. de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
Olavarria, José (2003). Varones adolescentes: género, identidades y sexualidades en América Latina. Santiago: FLACSO.
Prado, Marcela [edit.] (2003). Femenino fin de siglo. Posmodernidad, género y cultura. Valparaíso: Comisión Interdisciplinaria de Estudios de Género, Universidad de Playa Ancha. Serie “Sociedad, Cultura y Género”, vol. n º2.

(Notas)
1) El autor de esta ponencia es Dr. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, académico integrante de la Comisión Interdisciplinaria de Estudios de Género (CIEG) y Profesor de Periodismo en la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, Chile). Actualmente se desempeña como Director del Departamento de Ciencias de la Comunicación y de la Información en esta Universidad.