Feminismo y género en «La hembra de la lengua»: ponencias sobre discurso y género de Zuleikha Abu Risha

Puedo pretender que el movimiento feminista árabe implicado en los asuntos públicos, además de atravesar el grueso muro del patriarcado y reconsiderar la concepción de la mujer activa y reactiva, efectiva y afectiva, que toma la iniciativa y es perseverante, será la entrada civilizada de los árabes en el siglo veintiuno.
Zuleikha Abu Risha

Introducción

El siguiente trabajo pretende ser un acercamiento a la obra recopilatoria de la escritora e investigadora jordana Zuleikha Abu Risha titulada La hembra de la lengua: ponencias sobre discurso y género. Por su misma naturaleza, la obra viene a resumir en líneas generales las inquietudes y preocupaciones de la autora en el ámbito de la crítica y la investigación lingüística desde que pocos años antes publicó su primer libro sobre el tema y que, de alguna manera, había supuesto una revolución y desafío al discurso masculino imperante. De hecho, una vez vio la luz su primera obra, La lengua ausente: hacia una lengua no sexista, dedicó varios años a la investigación en los que escribió y presentó las ponencias que recoge en la monografía que pretendemos analizar. Ella misma dice en la introducción de la misma (2009:11):

Escribí estas ponencias en la ciudad de Exeter, en Gran Bretaña, al margen de mi periodo de excedencia dedicado a la investigación y la escritura (desde 1997 hasta 2000). En su mayoría, y como consta documentado, son ponencias con las que participé en congresos a los que fui invitada. Desde que se publicó mi libro La lengua ausente, mi interés se centró en llevar a cabo prospecciones en el territorio de la lengua y el género como complementación de ese primer paso que me encontré a mí misma dando en respuesta a las implicaciones que conllevaban el interés, el trabajo, el feminismo y la investigación científica. Sin contar la casi total ausencia de estudios en el campo de la lengua y el género que, más bien, parece debido a la indiferencia.

Es de suponer que alguien como Abu Risha, que decide dar el paso de investigar y, por lo tanto, cuestionar el modelo discursivo imperante que, a su vez, consolida y arraiga la estructura social actual del mundo en que vive, se verá señalado y acusado de diversas maneras y por diferentes razones; siendo la más sobresaliente, el poner  en evidencia fallas y deficiencias en las relaciones sociales cimentadas sobre una insostenible marginación por género, hecho que de seguro tendrá como primera respuesta un rechazo total y unánime por parte de la sociedad en cuestión. No hay que olvidar que

¡En todas las culturas, y desde el primer momento del nacimiento de un nuevo ser (incluso ya desde el embarazo), se estipulan una serie de roles y formas de comportarse acordes a la identidad sexual. A partir de ahí, la sociedad conforma culturalmente la identidad de género y los estereotipos que llevan tras de sí un conjunto de normas, valores, deberes o prohibiciones de lo “típicamente masculino o femenino”. (Rodríguez, 2011a:2)

Mas, incluso partiendo de dicha realidad, hubo críticas que no fueron tan tajantemente condenatorias del texto de Abu Risha cuando fue publicado por primera vez en 2009. En algún caso, hasta el reseñador desaparece y únicamente aparece su resumen profesional y sobrio de la obra. Tal es el caso de la revista digital Yementoday.net que, en su texto “Discurso y género en La hembra de la lengua de Zuleikha Abu Risha”(2) y tras resumir pertinentemente el libro, se limita a acabar con la frase: “Debemos destacar que la crítica lingüística en el campo de los estudios de género (y del feminismo) sigue siendo escasa y este libro se considera una aportación cualitativa en este ámbito”.

En otro, el reseñador tiene bastante que decir. Mohamed Gheiz Al-Hay Hussein, en junio de 2009, reseña el libro con un texto que titula “La hembra de la lengua entre la espada y la pared”(3) y del que destacamos un acercamiento muy objetivo que recoge sobradamente el espíritu de la obra reseñada. Mohamed Gheiz incluso llega a decir que

el esfuerzo de Abu Risha por poner los cimientos e impulsar la fundación de una lengua alternativa a la lengua dominante que lleve entre sus pliegues la voz de una mitad de la sociedad, parece una cuestión totalmente legítima a pesar de su fuerte oposición al inmenso control y reticencias que presentan los usuarios mismos de esta lengua dominante y que se esfuerzan en impedir la realización de cualquier cambio que haga escuchar una voz oculta desde hace mucho, mucho tiempo. (Al-Hay Hussein, 2009)

Al final, él también crítica la inclusión en su trabajo de tan larga crítica al libro de Mosteghanemi(4), diciendo que la recuperación de la tormenta que supuso en su momento el libro de la escritora argelina “no parece algo acertado que se adecue al contenido y orientación del libro, y se ve en realidad como un añadido innecesario, sobre todo teniendo en cuenta que junto a los anexos conforma casi la mitad de la obra.” Y acaba dejando muy clara su opinión sobre el famoso libro de Mosteghanemi: “En realidad, lo que es relevante en este caso es trabajar con textos literarios de mayor autenticidad y creatividad(5) que el citado libro de Mosteghanemi”.

Otra crítica, publicada el 29 de octubre de 2009 bajo el título de “La hembra de la lengua y la lengua de la hembra”(6), también va a destacar por la implicación explícita de su autor, Hatim Mohamed Al-Sakr, al igual que su comentario referido a la parte del libro consagrada a la novela de Mosteghanemi. Así, dice Hatim M.Al-Sakr que, a pesar del título elegido por Zuleikha para su último libro, se le puede dar la vuelta y convertir en La lengua de la hembra, pues en su segunda parte hace un estudio lingüístico de la novela La memoria del cuerpo, de la escritora argelina Ahlam Mosteghanemi, seguido de una serie de anexos y testimonios referidos al libro e, incluso, revivió la polémica que hubo en su día sobre la verdadera autoría de tan destacada novela escrita en lengua árabe por una mujer magrebí. Esto eclipsó importantes investigaciones incluidas en el libro de Zuleikha, como es el caso de La mujer en una revista, en la que hace un estudio de la lengua y las imágenes de la mujer en un número del conocido diario Alquds Alarabi.

Y sigue diciendo Al-Sakr que, al igual que Abu Risha, somos conscientes de la hegemonía que ejerce el discurso masculino sobre la conciencia de la mujer escritora de manera general, pues ella reproduce la conciencia que le ha inculcado la cultura dominante, una cultura fabricada por el varón, cuyo dominio ha convertido a la mujer en objeto y no en sujeto lingüístico como el hombre. Esta conclusión atribuida a Abdala Alghadhamy, ha sido extensamente ampliada por Abu Risha en su libro La lengua ausente: hacia una lengua no sexista […] y consolidada con su último libro al proponer un glosario femenino que propone la traducción de términos feministas o la modificación de algunos considerados como no adecuados al nuevo discurso de los estudios de género y al papel específico de la mujer, así como su estatus cultural y su concienciación […].

Acaba reconociendo la aportación de Abu Risha a los estudios de género así como su participación “en la consolidación de la nueva lengua portadora de la concienciación de lo femenino y del papel específico de la mujer […], y su persistencia en  el afianzamiento y la cristalización de dicho objetivo”.

Tras esta introducción, cuyo principal objetivo ha sido localizar la obra objeto de nuestro estudio, nos gustaría hacer hincapié en la esencia traslaticia de toda la labor que iremos exponiendo en los próximos apartados, a pesar de que dedicaremos un artículo específico sobre el tema en otra publicación. En este sentido, la traducción va tener una relevancia doble, pues por una parte y como la misma Abu Risha declara, jugará un papel esencial a la hora de verter la terminología conformadora del discurso feminista occidental a la lengua árabe, y por otra, será nuestra herramienta obligada e imprescindible para comunicar las ideas y conceptos subyacentes en la obra que pretendemos estudiar y dar a conocer.

Género y feminismo

El feminismo, como doctrina favorable a la mujer, destaca por su acción en pro de conseguir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y como tal cuestionará sistemáticamente las relaciones vigentes entre el poder y el género. Su visión parte de su concepción negativa de la historia del patriarcado, una institución imperante en todo el planeta que ha destacado por sistematizar la sumisión de la mujer.

Aunque a lo largo de la historia ha habido mujeres que se han revelado contra este sistema injusto y abusivo, sin embargo, no será hasta el siglo XX cuando realmente aparece como movimiento y cobra especial visibilidad en las sociedades occidentales en las que la mujer pudo arrancar derechos tan importantes como el de trabajar en igualdad de condiciones que el hombre, votar o solicitar el divorcio.

Es de especial importancia saber que el feminismo en sí mismo no implica apoyo por parte de todas las mujeres ni rechazo por parte de todos los hombres. Es decir, que hay hombres que comparten sus argumentaciones y las apoyan, y mujeres que aceptan su papel en la sociedad nacido de su género y que, por lo tanto, consideran que debería respetarse.

Otro aspecto crucial del feminismo de nuestros días es su diversidad y diferenciación como fruto de las diferentes localizaciones geográficas, culturales y económicas que caracterizan a las mujeres del mundo, circunstancia que en los últimos treinta años ha hecho que las mujeres de los países menos desarrollados se desmarquen relativamente del feminismo reduccionista occidental y reivindiquen el suyo propio con una vocación trasnacional. En este sentido, no hay que olvidar que

Las mujeres y niñas pobres son quienes reciben el impacto más fuerte de la degradación de las condiciones ambientales, de las guerras, del hambre, de la privatización de servicios y la desregulación de los gobiernos, de la desintegración de los Estados de bienestar, de la reestructuración del trabajo remunerado y no remunerado, de la creciente vigilancia y encarcelamiento en las prisiones, y más. Y por esto es necesario el feminismo más allá de las fronteras para tratar las injusticias del capitalismo global. (Mohanty:426)

Igualmente ocurre con aquellas localizaciones culturales en las que la mujer se inserta en el marco de una ideología, creencia o religión que determina su carácter reivindicativo y los métodos usados para su liberalización. Un caso especial es el relativo a la mujer musulmana y sus posibilidades de crear su propio feminismo:

Las feministas musulmanas consideran que el Islam original no promueve ningún patriarcado, sino al contrario la igualdad de los sexos. Llaman a una lectura, así como a una relectura de las Fuentes del Islam, utilizando las ciencias sociales, para extraer los principios de igualdad y de justicia y distanciarse de las interpretaciones elaboradas a través del tiempo partiendo de una óptica machista y patriarcal, que el fiqh -jurisprudencia islámica- ha heredado. (Ali, 2012:4-5)

Es lo que reitera también Laure Rodríguez Quiroga al reconocer que (Rodríguez, 2011a:1) “trabajamos dentro de un marco religioso que intenta deconstruir las exégesis patriarcales que se han hecho del Corán”. Y quizá por esto mismo, por este intento de cambiar la realidad social de las mujeres haciéndolas partícipes en la toma de decisiones a la hora de producir discursos religiosos sobre los que se levantan los basamentos del poder, el rechazo hacia ellas va a ser generalizado por parte de los detentores de este mismo poder, hecho que en sí mismo respondería satisfactoriamente a la mayoría de la preguntas que ya en los años ochenta se planteaba Fatima Mernissi:

¿Por qué los Estados árabes son tan hostiles a las mujeres? ¿Por qué no las pueden ver como fuerza motriz del progreso? ¿Por qué ponen tanto empeño en humillarnos y rechazarnos? ¿Por qué siempre nos vuelven a rechazar y a excluir, a pesar del esfuerzo que realizamos para educarnos, ser productivas y útiles? […] ¿Por qué los políticos no pueden soportar a una mujer musulmana desafiante, que se planta delante de ellos, con los hombros bien altos y el pecho muy avanzado, mirándoles a los ojos audazmente para descubrir lo que están tramando? ¿Por qué los políticos no soportan ver nuestro cabello y nuestras caras sin velo o que les miremos sin miedo de frente? (Mernissi, 2011:1-6)

Como la esencia misma de este conflicto, que día tras día va cobrando mayor relevancia y teniendo más visibilidad, es una esencia discursiva cuya batalla central se libra en torno a las interpretaciones posibles del corpus textual religioso que define y determina el destino social del individuo, entonces podemos esperar que tarde o temprano será aceptada una nueva lectura de los textos sagrados que tenga en cuenta la visión feminista y rompa con las exégesis patriarcales impuestas durantes más de XIII siglos. Es más que evidente que “buena parte de la dominación de los diferentes poderes que imperan en la sociedad se ejerce, habitualmente, a través del lenguaje y sus diferentes formas de plantear y hacer aceptable la realidad” (Humanismo Solidario, 2013:9-10).

Y aun así, e independientemente de las particularidades de los diferentes feminismos que están viendo la luz por todo el planeta, no debemos perder de vista algo esencial y es que

Cuestiones feministas fundamentales, como la violación, la violencia doméstica, el acoso sexual, la desigualdad salarial, el reparto desigual de las cargas domésticas, el sexismo del mundo publicitario, y de las representaciones normativas infantilizantes de las mujeres, la mercantilización de su cuerpo, de su imagen degradante vehiculizada por el mundo de la moda que influencia nuestras formas de vestirnos y de cubrirnos, y cuestiona nuestras maneras de consumir, todas estas cuestiones reúnen a las mujeres entre sí y están en el centro de su vida cotidiana. (Alí, 2012:4)

La hembra en la lengua de abu risha

La obra de Zuleikha Abu Risha es en sí misma un trabajo reivindicativo que quiere ser escuchado y la autora jordana se esfuerza en ello, aunque muchas veces, y dado el contexto que le ha tocado experimentar, parezca arar en agua de mar.  Aunque por otra parte, no es la única investigadora que ha aceptado el reto de caminar contra viento y marea en una senda ardua y difícil, a ratos amarga y espinosa, otros, imposible de retomar, pues en las últimas décadas han ido apareciendo otras mujeres en sendos países árabes que dijeron, y siguen diciendo, lo que tenían el derecho a decir sin pelos en lengua. Es verdad que sus voces han sido poco escuchadas en sus países de origen, incluso muchas veces disuadidas y amenazadas para callar; otras, ridiculizadas, sin embargo han continuado con sus investigaciones y difundiendo su mensaje.

Donde sí han tenido eco y han sido escuchadas y aceptadas, es en ciertos países occidentales donde se les ofreció apoyo y recursos para hacerse oír y difundir su mensaje reivindicativo de los derechos de la mujer en sus respectivos países y en el resto del mundo. Desgraciadamente, esta elogiable ayuda no siempre ha sido fruto de la empatía y la confraternidad de ideas y objetivos, sino que en muchos casos se debía a fines más bien vinculados a intereses políticos.

En esta línea, podemos citar a conocidas mujeres que ha llevado a cabo su particular lucha para sacudirse el peso de prejuicios e ideas sobre los que han sido vertebradas sus respectivas sociedades. Es el caso de Nawal Saadawi en Egipto, Fatima Mernissi en Marruecos o Wassyla Tamzali en Argelia. Independientemente de que sus ideas puedan ser más o menos criticadas en uno u otro sentido, o que se comulgue con ellas o no, y a pesar de que en algún caso sus reivindicaciones, por parecer extremas y chocantes en su contexto, puedan interpretarse como actos provocativos e incluso vindicativos, lo que sí está claro es que están ejerciendo legítimamente y de manera pacífica su derecho a la libertad de expresión.

En general, estas autoras nos están ofreciendo de manera argumentada y coherente una visión diferente y cruda de su propio mundo y los elementos que lo conforman como son la religión, la lengua y la sociedad. Todo ello analizado y presentado científicamente en el marco de conferencias y congresos, en forma de artículos o ensayos, o también como hilo conductor y leit motiv de textos literarios de elogiable creatividad. Muchos de estos trabajos han sido publicados en diversas lenguas y en diversos países occidentales y, en menor medida, árabes. Sin embargo, muchos otros permanecen recluidos en la solitaria celda de su lengua de creación o, como mucho, traducidos a un par de lenguas. Este es el caso de las aportaciones de la jordana Zuleikha Abu Risha que abordaremos en las siguientes líneas.

Género y feminismo

Aunque muchas veces nos parezca que la problemática del género en el seno de los diferentes usos de la lengua, así como la constatación de la realidad discursiva que ello implica, ha sido ante todo destacado y sacado a la luz para ser tratado y estudiado gracias al empeño y trabajo de muchas mujeres sobre todo occidentales, lo que en parte es cierto, sin embargo también es verdad que hubo en otros rincones del planeta, por ejemplo en el espacio geográfico árabe, que es el que nos interesa, no ya mujeres sino incluso hombres. Es el caso del intelectual sirio Sadiq Yalal Al-‘Adham, quien en 1968 había escrito al final de la introducción de su libro Del amor y el amor udrí(7) lo siguiente:

En armonía con la postura que he adoptado respecto a este tema, debo recordar que todas las consideraciones y conclusiones principales aparecidas en este estudio son aplicables, en igual medida, tanto a la mujer como al hombre, aun sabiendo que no pretendo entrar en los detalles de esta cuestión. Igualmente, debo llamar la atención sobre que la estructura de la lengua me obliga, generalmente, a escribir y hablar en masculino, al igual que a todo escritor se le impone masculinizartemas que en la realidad no aceptan ser masculinizados ni feminizados, menos que a efectos de exposición o de forma metafórica. Así que nadie piense, bajo el efecto de esta ilusión lingüística, que en mi estudio me he inclinado hacia el lado del hombre. (Citado en Abu Risha, 2009:20)

De la misma manera y para alertar sobre su postura, nuestra autora va a repetir esta fórmula en la introducción de su Trabajo Fin de Máster presentado, veinte años más tarde, en la Universidad de Jordania bajo el título La literatura infantil en la literatura árabe moderna: marco, teoría y práctica(8). Decía así: “No soy responsable de la lengua masculinizada que utilizo”.

Desafíos de los Estudios feministas en el siglo XXI(9)

La autora destaca como uno de los principales retos, si no el principal, el impedimento cultural que aniquila metafóricamente a la mujer. De esta manera (Abu Risha, 2009:62) “el impasse de la lengua árabe no es más que un reflejo del impasse cultural que anula a la mujer y la ausenta, un ausentamiento en el que participa la sociedad árabe con todos sus elementos y actores, la mujer tradicional incluida así como también la moderna”.

Sin embargo, y a pesar de que en todos los rincones del mundo se producen anualmente decenas de estudios y publicaciones sobre la lengua y su relación con la cuestión de la mujer, parece ser que en el mundo árabe el acercamiento a la lengua y su vinculación con el género no se está llevando a cabo con la suficiente seriedad que merece el tema. Sin olvidar la gran ayuda aportada por los movimientos en defensa de los derechos humanos y el Movimiento de la Corrección Política (Political Correctness)(10), produciéndose un cambio sustancial en el ámbito de la escritura, la información y la comunicación, pues gran número de términos y vocablos tendentes a menospreciar a la mujer y a desprestigiarla fueron desapareciendo gradualmente (Abu Risha, 2009:63).

Es verdad que hubo esfuerzos e intentos puntuales, como el realizado por el Centro de Investigaciones Aplicadas y Estudios Feministas de la Universidad de Sanaa al crear en 1998 un Glosario de Términos Feministas Modernos que, desgraciadamente, no llegó a terminarse; el apoyo ofrecido por el Centro de Estudios de la Mujer de Amman en 1996 al editar el libro La lengua ausente: hacia una lengua no sexista de Zuleikha Abu Risha, además de los cursos y talleres formativos que confeccionó e impartió a diferentes grupos y colectivos de la sociedad jordana; también están los diferentes glosarios realizados aquí y allá por organizaciones como Kauzar en Túnez, la UNDP en Yemen y la UNIFEM en Jordania. Sin olvidar el valioso libro de Abdala Al-Ghadhamy La mujer y la lengua y el interesante capítulo incluido por Rachida Ben-Mass’ud en su libro La mujer y la escritura (Abu Risha, 2009:64).

No obstante, para Zuleikha Abu Risha dichos esfuerzos esporádicos y discontinuos son una clara prueba de que la lengua y el género no están incluidos todavía en la agenda de los movimientos feministas del mundo árabe, ni tampoco en la agenda de los estudiosos y estudiosas de la crítica y la lengua de manera general. Y eso a sabiendas de que los críticos y críticas árabes, estas últimas muy escasas, importaron de Occidente todo lo relativo a la crítica literaria, artística y lingüística, mientras que todo aquello relacionado con el acercamiento feminista fue, más bien, apartado.

Aun así, tampoco podemos negar que de alguna manera está surgiendo una crítica feminista literaria en el contexto de la cultura árabe actual gracias a los relevantes estudios feministas llevados a cabo durante el siglo XX y que han aumentado notablemente a lo largo de las dos últimas décadas. En este sentido, cabría citar a autoras como Rachida Ben-Mess’aud, Buzeina Shaabán y a varias investigadoras tunecinas, así como a Hatim Al-Sakr, Abdala Al-Ghadhamy, Ferial Ghazul… Sin olvidar a las jordanas Haya Saleh, Dª. Rifqat Dudin, Dª. Rula Qawas, Catherine Hamarna, Dª. Razan Ibrahim, etc., (Abu Risha, 2009:65).

El cuestionamiento activo y pertinente que lleva a cabo Abu Risha de lo que ella llama “la masculinidad del pensamiento y la masculinidad de la lengua” es lo que debería dar como fruto respuestas y soluciones que den visibilidad a lo femenino en la lengua y a la mujer en la sociedad, pues la humanidad de hoy en día tiene mucho que aprender de la mujer. Y esto es lo que viene a decir Farass Assawah:

El hecho de que Enkidu(11) se sienta para escuchar la sabiduría de la mujer, es lo que debería aprender, al fin, la civilización de hoy en día. Hemos estado miles de años enseñando a la mujer y ha llegado la hora para que actualmente la escuchemos, aunque sea un poquito pues tiene mucho que decirnos. Lo mismo, en algo de lo que nos diga, está nuestra salvación del callejón sin salida al que han llegado las pretensiones de la civilización del hombre. (Citado en Abu Risha, 2009:71)

Sin olvidar el otro polo, donde los textos de esencia menospreciadora hacia la mujer brillan con luz propia, como es el caso de Abbás Mahmud ‘Aqad (1981) en cuyas palabras Abu Risha descubre claros síntomas de una indisimulable ginofobia, al igual que una alarmante misoginia en su impúdica teorización sobre lo que él denomina la inframujer. ‘Aqad considera a la mujer como cercana a los animales, pues comparte con ellos algo tan específico de ella como lo es la ternura, a lo que se añade su torticera visión que llega a considerar lo que denomina astucia femenina como “un trastorno esencial en su construcción psicológica así como ocurre con su seducción” (Abu Risha, 2009:72). Y ‘Aqad (1981:22-23) continúa su innegable texto cruzada contra la mujer que, a ratos, se permite devenir pseudodarwiniano:

Ella está obsesionada por lo prohibido, y logra su voluntad, su querer, cuando tiene éxito en ser querida y en su capacidad de espera. Así la voluntad que se concretiza en testarudez es algo femenino, mientras que la voluntad concretizada en perseverancia es algo masculino. Por todo ello, forzar la hembra al cumplimiento de la voluntad del varón es beneficioso para la especie y no perjudica a la descendencia procreada,  sea un varón capaz de forzar o una hembra dotada de la capacidad de seducción.

La reacción de Abu Risha no se deja esperar, siendo clara y precisa a la hora de poner en evidencia la vacuidad del discurso adoptado por ‘Aqad, un discurso fundamentalista convertido en parásito de los textos sagrados que, a fin de cuentas, se traduce en un ataque contra la esencia de la mujer y que acaba animando “a la sociedad para que la acose, la estandarice y planifique el asesinato de su personalidad y su entierro en vida. Esto, si no es un intento de asesinato físico en toda regla (no debemos olvidar las amenazas dirigidas a muchas mujeres árabes por sus posturas ideológicas)” (Abu Risha, 2009:73).

En esta misma línea, Fatima El Mernissi (1987:16) dice en relación al libro de ‘Aqad La mujer en el Corán: “Su libro carece de madurez y es una mezcla flotante de extractos históricos y religiosos intercalados con opiniones personales sobre biología y antropología”.

Zuleikha Abu Risha (2009:74) llama la atención poniendo el dedo en la llaga al constatar que

el sociólogo formado en el ámbito de una red de conceptos, tradiciones, convenciones y vínculos, quedará al descubierto y al desnudo ante los ojos de las críticas feministas, sin poder disimular sus partes, pues la realidad supura de manera pública todo lo que es masculino mientras que la hembra se esconde, de una forma u otra, en su capa,  ocultándose con su voz porque ésta se considera como una de sus partes púdicas.
Y en la misma línea, la autora se pregunta por si realmente existe algún lugar donde la mujer poeta árabe pueda cuestionar su actual existencia y elegir otra por sí misma (2009:74) “sin que  la persigan las plumas mordaces o confiscadoras de su idea de libertad de experiencia, o las plumas masturbadoras de quienes piensan en la hembra antes que en la poetisa”.

Con todo, y a pesar de su militancia física y literaria en pro de la mujer, la escritora árabe generalmente sigue siendo cautiva de conceptos machistas y de una lengua masculina, pues el planteamiento de una lengua no sexista permanece preso del muro social sobre el que se apoyan, con fuerza e inconscientemente, las mujeres que intentan conseguir lo novedoso y echar abajo los aspectos más débiles de los valores del presente y del pasado. Los ejemplos al respecto son incontables, siendo la norma general masculinizar lo femenino y la excepción, escasa, feminizar lo femenino (2009:74).

La autora jordana ve necesario un cambio generalizado cuyo objetivo sea devolverle a lo femenino su consideración en el ámbito de la lengua y, de esta manera, también la fémina recuperará su deferencia en la vida cotidiana. No debemos olvidar que cuando la lengua consolida su bagaje cultural masculino, inmediatamente después este bagaje es reproducido de manera sistemática. Y cada vez que esta lengua expulsa de su estructura y de su uso las inclinaciones al machismo y al patriarcado con sus valores represores, retrocede la explotación esclavizante de la mujer y desaparece por ende su inferioridad (2009:74).

Así, la idea de una lengua que actúa como catalizador y conformador de conductas sociales queda más que evidente para la autora y para todo aquel que se permita un acercamiento más crítico hacia la esencia misma de la lengua. Esta misma visión la comparte Ben-Mess’aud (1994:88) en Abu Risha (2009:75), quien reconoce la necesidad de rechazar la idea de una lengua neutra cuya única finalidad es la de facilitar la comunicación, sino que, además, es capaz de llevar a cabo tareas y acciones como son la censura, la mentira, la violencia, el desprecio y la opresión así como el deseo, el placer, el juego, el desafío y la rebeldía. Es igualmente un territorio fértil para la  cohibición y el desahogo.

Siempre en el ámbito del cuestionamiento del imperio  de la masculinización, Abu Risha plantea una pregunta básica para poder entender los entresijos del edificio cultural árabe del que beben gran parte de conductas y reacciones relativas a la concepción de la mujer en el seno de la sociedad: ¿Es el legado cultural árabe oficial y popular un legado masculino?
Es verdaderamente un dato curioso el hecho de que la mujer árabe tenga muy poca visibilidad en los testimonios históricos referentes, por ejemplo, a la poesía, donde apenas es citada anecdóticamente, pues no hay que olvidar que este género estaba difundido y formaba parte de las prácticas sociales más extendidas entre la población. Cualquier individuo, hombre o mujer, rico o pobre, podía crear poesía (2009:76).
En este sentido, Al-Ghadhamy (1999:83) constata:

Quince siglos no han producido más que unas cuantas poetas… y eso a sabiendas de que estamos hablando de un ambiente oral analfabeto donde todos los individuos son iguales en su lengua, sin necesidad de acudir a la escuela para aprender el oficio, así el hombre y la mujer son semejantes. Amru Qays(12) y los prodigiosos poetas preislámicos eran iguales a cualquier mujer de su tiempo en lo que respecta a la alfabetización, y la cultura de todos era similar… Lo que nos empuja a acusar a recitadores y registradores […]. (Citado en Abu Risha, 2009:77)

Zuleikha Abu Risha nos informa de que pudo contar hasta 244 poetisas en el libro de Abdel Badi’ Saqr, Las poetas de los árabes(13) y, sin embargo, no nos ha llegado de su poesía más que escasos versos y extractos, lo que “ha hecho que algún investigador observe que [curiosamente] toda la poesía de Al-Jansa’(14) son extractos, lo que indica la intervención de los recitadores en la ocultación de la poesía”(Faruj, 1969:318)(15). Y parece ser que la causa de esta supresión  de la poesía producida por mujeres reside, según Al-Ghadhamy, en que estas producciones se salían del marco y de los parámetros adoptados por los poetas y la poesía masculina, y a que los recitadores al igual que los registradores obedecían al gusto reinante y sus necesidades. Ante dicho panorama, sólo quedaban dos opciones, tertium non datur, a las poetas árabes de la época: utilizar un pseudónimo, lo que hicieron una gran cantidad de ellas como la misma Al-Jansa’, cuyo nombre verdadero era Tumadir, o claudicar y resignarse al respeto del uso masculino predominante (Abu Risha, 2009:78).

Conclusiones

Las aportaciones del presente trabajo han consistido primordialmente en la explicación y difusión de las ideas y preocupaciones de la poeta y escritora jordana Zuleikha Abu Risha, tomando como punto de partida la traducción previa de los textos estudiados. De esta manera, ha quedado clara la tendencia feminista de la autora y su incansable búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, igualdad que hay que buscarla e imponerla no sólo en las relaciones y tratos personales cotidianos sino también, y sobre todo, en la lengua y sus múltiples usos.

La militancia y lucha pacífica de Abu Risha en defensa de la emancipación de la mujer  en general y de la árabe en particular, demostrada en sus trabajos y producciones a lo largo de varias décadas, es poco conocida y, cuando lo es, suele ser más bien ignorada y ridiculizada por los estamentos creadores de opinión que, como es de esperar, están bajo un férreo control masculino. Como dice Rodríguez Quiroga (2011b) “los medios de comunicación se recrean en las actitudes patriarcales, misóginas y machistas, como si fuera la única realidad existente”.

Mujeres como Zuleikha Abu Risha, portadoras de un espíritu de saber y emancipación integrado en la tolerancia y el sentido común que desprenden sus textos, son los sólidos eslabones que necesitan las diversas culturas para conocerse, unirse y edificar conjuntamente un futuro mejor.

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Santana L., J., “¿‘Politically correct’ o ‘lexically disadvantaged’? Los mecanismos léxicos de la corrección política en inglés y otras estrategias de ocultación lingüística de la realidad”, en Luque Durán, J. de D. & F.J. Manjón Pozas (1997), Teoría y Práctica de la Lexicología. IV Jornadas Internacionales sobre Estudio y Enseñanza del Léxico, Granada, Método Ediciones. Serie Collectae. págs. 319-345.
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* El presente trabajo ha sido fruto de una investigación realizada gracias a una beca del programa DUNIA BEAM de Erasmus Mundus.


1) La obra está editada en lengua árabe bajo el título y toda aproximación a la misma parte de nuestra previa traducción.
2) Artículo publicado el 5 de mayo de 2009 bajo la autoría de Yementoday en lengua árabe http://www.yementoday.net/category-table/263—–q-q–.html> [Consultado el 10 junio de 2013].
3) Artículo aparecido el 20 de junio de 2009 en lengua árabe.
4) Se trata del libro La memoria del cuerpo de la escritora argelina Ahlam Mustaghanmi publicado en 1993 en lengua árabe y que, varios años más tarde y tras convertirse en la novela árabe más vendida, se vería envuelto en una serie de declaraciones y contradeclaraciones que pretendían otra autoría para la novela, concretamente que el autor real de la obra fue el conocido poeta iraquí Saadi Yusef.
5) La cursiva es nuestra. A la autora de La memoria del cuerpo no se le perdona su conocimiento de la cultura occidental, conocimiento que queda reflejado en las  continuas referencias que trae a colación a lo largo de su excelente novela; y esto, parece ser, la desposee de cualquier tipo de creatividad. Como, además, es argelina y su lengua materna no es el árabe, entiéndase árabe mandarín, pierde todo derecho a la autenticidad.
6) Aparecido en la revista Alittihad.
7) Sadiq Yalal Al-’Adham, [Del amor y el amor udrí], Beirut: Manshurat Nizzar Qabbani, p. 28, 1968.
8) Trabajo presentado bajo el título árabe en la Universidad de Jordania, en Amman.
9) Ponencia presentada al congreso internacional “Desafíos de los Estudios Feministas en el Siglo XXI” celebrado en el Centro de Estudios Aplicados e Investigaciones Feministas de la Universidad de Sana, del 12 al 14 de septiembre de 1999 en Sana. El título completo era Desafíos de los Estudios feministas en el siglo XXI: el impasse de la lengua y sus interrogantes fundamentales.
10) «Los términos political correctness o politically correct (PC) se utilizan en inglés para caracterizar un conjunto de prácticas y usos lingüísticos destinados a eliminar las connotaciones discriminatorias presentes en el lenguaje que utilizamos a diario, discriminación que suele afectar a personas o grupos definidos por características tales como la raza, el sexo, las preferencias sexuales, la nacionalidad, la edad, las discapacidades físicas, etc.», aclaración aparecida en Juan Santana Lario, ¿»Politically correct» o «lexically disadvantaged»? Los mecanismos léxicos de la corrección política en inglés y otras estrategias de ocultación lingüística de la realidad, en Luque Durán, J. de D. & F.J. Manjón Pozas (1997), Teoría y Práctica de la Lexicología. IV Jornadas Internacionales sobre Estudio y Enseñanza del Léxico. Granada: Método Ediciones. Serie Collectae. págs. 319-345.
11) Se refiere al conocido personaje de la mitología sumeria que, tras luchar con el rey Gilgamesh, se hace amigo y compañero suyo.
12) Fue el poeta preislámico más conocido y autor de la primera Mu’allaqa o poema colgado.
13) Abdel Badi’ Saqr, [Las poetas de los árabes], Beirut: Manshurat al-Maktab al-Islami, 1967.
14) Se trata de la ínclita poetisa Al- Jansa’ que debe su fama a las elegías que dedicó durante la época preislámica a sus hermanos Mu’awiya y Sajr muertos en enfrentamientos tribales y a sus cuatro hijos muertos en la batalla de Qadisiyya ya en época islámica.
15) Omar Faruj (1969), [Historia de la literatura árabe], Dar al-‘Ilm Lilmalayín, p.318. Citado en Al-Ghadhamy, 1999, p.81.