Escritoras mapuches: voces ventrílocuas con timbre de mujer

La diversidad de intereses y de propuestas estéticas de estas autoras, enriquecen y amplían el repertorio de la escritura mapuche. A pesar de estas diferencias, tienen en común su autorreconocimiento y autodefinición identitaria.
La poesía de las mujeres mapuches se modela a muchas voces. Esta polifonía discursiva contempla un corpus lo suficientemente amplio como para dar cuenta del espacio que conquista la producción poética de estas escritoras dentro del circuito literario mapuche y de cómo su inserción modifica los repertorios que éste ofrece. Pero también el corpus es suficientemente heterogéneo como para mostrar la diversidad de propuestas estéticas y de temáticas, de mayor o menor relación con su tradición y con la cultura chilena. La pluralidad de modelos y repertorios devela la complejidad de este sistema poético que está en permanente construcción.
La reflexión de las autoras respecto a su responsabilidad y trabajo cultural la realizan desde distintos espacios: desde su quehacer discursivo y escritural (propio del ámbito de lo privado); pero además desde su compromiso y accionar social, vinculado a la esfera de lo público, como la defensa del medio ambiente (Teresa Panchillo), el estudio y la recuperación de la lengua (Jacquelín Canihuán), la reivindicación del mapuche urbano (Eliana Pulquillanca y Graciela Huinao), el compromiso con y desde el arte mapuche (Febe Manquepillán), y la tarea en el ámbito de la educación (María Isabel Lara, Maribel Mora, Roxana Miranda, Adriana Pinda).
Si bien las poetas han aparecido en antologías o han publicado al menos un libro de poemas, son textos de difícil acceso, por su escaso tiraje y su poca difusión. Esta invisibilización distorsiona la realidad, ya que al no aparecer, pareciera que no existiesen. De distintas procedencias, y con experiencias similares de ajenidad y extrañamiento, de sonoridad y balbuceo del mapudungun, como lengua madre o secundaria, todas ellas comparten el ejercicio de la escritura y no niegan su posición en el mundo, su autodefinición de identidad mapuche o champúrrea.
Leerlas y escucharlas es tomar conciencia de la importancia de la palabra oral para la cultura mapuche. Polifonía que se confirma, no sólo por la diversidad de poetas y sus registros, sino por los diferentes hablantes poéticos que se asoman, a través de esas voces prestadas, voces ventrílocuas con timbre de mujer.

ADRIANA PAREDES PINDA
Del Exilio
Untada a mi cordón sin estrella
vine al mundo. Parí mis brotes
no tuve siete venas ni chaiwe
se me negó deshojar canelos junto
a mis hermanas. Sabiendo que una exiliada
no merece el poder. Me di.

A mi madre no le dijo la comdrona
que en su tripa de los sueños
habían doce nudos. No la atendió la méica
por chiñurra. Y a pesar de Doralisa
Huenuleo
alumbró a sus doce
“la mala yerba”
como venía escrito con semen williche
en el cordón nupcial de los amaneceres.

Ya no sueño mamita
desde la última vez que me vi
untada y me vino la enfermedad. Ya no huelo la espesura
ni me invitan a ver la nieve. Yo quería
subir al cerro como mi abuela
pero ni una vkvlla me dejaron.

¿Y ahora me pides que vuelva?

Te dijo que amor en williche
se dice Lemunantu.
Lemünantu, el olvido está primero que la muerte.
Lemünantu.

Memorias
Yo soy la de cabellos trasnochados
húmeda y turgente en la lluvia
de perdidos nguillatunes.
Las cenizas desentierran la lumbre de mi entraña
soba su encarnadura la tigresa de los montes
calientes. Recía me aullo
para galopar en la última estrella de mi sangre
sobre la palma del mundo.

Arde luna perdida
me vine a la montaña a sorber tu corazón. No
me iré en la blancura de tu aliento.
Soy la que vuela con tres dedos
canta fuego por boca de su kona.
Bien me han nombrado
Kanvkvmv
la otra raíz.

Doce nudos tiene la culebra de los partos
Tiembla wuinkul.
Y fueron doce los sueños para tus doce pezones.
Alumbradores
los presagios del kultrúng en tu cuerpo. Tus piernas
extendidas hasta los lechos del Bío-Bío
el llamado de los que saben la resistencia.
Se abandonó de nieve la hembra oscura
mitad ánima mitad carnal
vuelta hacia delante de la muerte
para tejer el metawe del origen
que se cantó en azul. La piel
del mapuche tiene la escritura.

Me fueron dadas las palabras
Como volcán que arde y sangra. Memoria
de alfabetos no aprendidos.
Desovaron los pezones del tiempo
fértiles fueron las tierras hasta el amanecer
cuando supe
que no era mi mano la escritura.

GRACIELA HUINAO
Salmo 1492
Nunca fuimos
el pueblo señalado
pero nos matan
en señal de la cruz

Salmo
Waranka, melipataka, aillamariepu

turpu ngúnel
trokinchenofel iñchiñ
welu langümngekeiñ
kúruz ñi duam meu

Mapuche Urbano
Una lágrima baila
en la angustia
de un lejano kultrun

Waria Che
Kiñe külle pürui
chi weñangkün meu
kiñe füta kama kultrun meu

Nguillatún en la Costa
Para poner tranca a la miseria
cada cierto tiempo los williche de la costa
desclavan de sus rukas las penas.
se descuelgan de la historia
y a Pukatriwe llegan
espantando con el Nguillatún
el maligno espíritu del hambre
que va en estampida por la cordillera.
Los williche y el mar
en vigilia
comulgan tiempos de miseria.

Los Cantos de José Loi
(a mi bisabuelo)
Vuelven
en primavera
donde el campo generoso
honra con los árboles
el paso inmortal
de mis abuelos.
Los cantos de mi padre
cuando borracho de sueños
en el país de la infancia
me enseñaba la ruta
que siguen las estrellas.
A veces las lágrimas
traían las noches de invierno
al enseñarme a descifrar
los cantos de la montaña
a comunicarme con los pájaros
en su idioma infinito
y a entender
el mensaje del viento
en remolino sobre el río.
Ahora acuñado sus cantos
a mi vestido digo:
La primera escuela de mi raza
es el fogón
en medio de la ruka
donde arde
la historia de mi pueblo.

MARIA TERESA PANCHILLO
Que Nuestra Vida Continúe
El sol aún no se ubica bien
en el oriente
es fines de agosto.

La luna no la he visto
no se ve aquí. (en el hospital).

No se en que posición
o en que estado estará
si estará en cinta todavía
o habrá dado ya a luz
la fertilidad de primavera
o estará de espalda sobre el mar.

La luna nueva
dando a luz lluvias para septiembre
o estará de espalada sobre el mar.

La luna nueva
dando a luz lluvias para septiembre
o estará de espalda al sur
llamando sequías.

Si es así
hará falta un buen Gijatun
en octubre, cuando la luna
este en cinta todavía
un Gijatun con agua y muday
y todos vestido de negro
para que el cielo
se cubra de nubarrones
y llueve.
La naturaleza maternal
es obediente
al llamado de sus hijos.
Agosto de 1994, hospital de Xayen

Komple Mapu
Vendrán otros más fuertes
por todas las tierras lejanas
si continúan los daños ecológicos
al planeta, al universo
se cumplirán los sueños apocalípticos
de los ancianos sabios
GVNE MAPU saldrá de la tierra.

A hacer justicia.

Xayen, abril de 1998

ELIANA PULQUILLANCA
Ayawaska
Voy navegando,
en el orgasmo azul,
fecundado hace milenios.

Fluido de manantial
que posee los saberes.

Voy transitando en capas subterráneas,
es el tronco de vida,
follaje que alza la resistencia
revolución que despierta,
el dormido sueño de la conciencia.

Mensajera del paso futuro,
gran presentadora de imágenes.

Sonidos, colores, formas, luz, luz.

Soy hombre, mujer, sangre, latido.

Es la planta madre,
sabia magia alucinante
la experiencia visual
el vuelo, viaje sublime.

Trance del Silencio
Mis ojos abrieron la mirada
al valle que esperaba, mis primeros pasos.

Allí donde el alma se transforma,
es un murmullo del agua,
un grito del cerro,
un tregl* danzando
un canelo un la puerta.

Allá en su morada final
no significa el olvido,
solo termina un camino.

Es el campo sagrado
donde descansan ellos, mis abuelos
viviendo su trance, en el kupam* del silencio.

*tregl: ave que habita los campos del sur.
*kupam: vestido de la mujer mapuche.

MARÍA ISABEL LARA MILLAPÁN
Regreso del Sol
Ha regresado otra vez el sol a la tierra
pueblo mío:
se han renovado los sueños de entonces.

El puelche hizo avanzar la lluvia más allá del horizonte,
y se ha mojado tu rostro de niño, hermano,
una noche de luna llena
cuando buscabas la historia de una realidad.

Hoy puedes dibujar el sol
naciendo en las cordilleras,
cuando palpita el corazón de esta tierra,
hoy regresa del Este tu mano alzada,
en un río que baja en libertad…

Tu Nombre lo Sabe el Tiempo
Hoy no bajé al lugar de las piedras;
alcé el sueño de este amanecer,
y encontré un lugar donde se ponía el sol…

Allí topé con el silencio,
Un espacio cercano en estos días.

Viajé al océano de un mañana eterno
donde coincidían nuestras voces de luna llena
donde cultivábamos las mismas estrellas,
que brillaban próximas a la tierra,
al kultrung de nuestras memorias
que sostienen nuestras manos
en la inmensidad del viento.

¿Quién ve tu rostro de mapuche cada
día que nace?
¿Quién sabe tu nombre?
Tu nombre, lo sabe el tiempo…

Pewma
El susurro de los árboles
Tiene el mensaje de las aves.
La luna llena, tiene tu pensamiento,
El amanecer tus ruegos
En la llovizna, y el aire
Tu voz que canta a orillas del río.

Aliwen
Me refugiaré entre los árboles más antiguos
Y hablaré con la neblina,
Su paso visible e invisible
Tienen la imagen de lo sagrado de mi pueblo.

Me refugiaré entre las flores de la montaña,
Cortaré el lejano sueño y despejará mi
Pensamiento con hojas de maqui.

JAQUELINE CANIGUÁN
Mongen
He respirado
aire sagrado de mi tierra;
he soñado
en la cascada pura y perdida;
he caminado
en el sitio de bailes antiguos.

He vivido en estas horas
todos los días de mi vida.

Mis Palabras Corren para Buscarte
Desde hace días,
Que viaja mi pensamiento
Viaja a encontrarse contigo.

Mis palabras corren para buscarte.
En aquella montaña tan tuya,
La de neblinas hualles y canelos.
Allá donde vivo, me dices.

¡Ay! Me digo,
sufre mi corazón
por haberse prendado de ti,
hombre ajeno.
Hombre extraño.

Mi pensamiento debe regresar.

La Noche
La noche
Es una niña de ojos bellos
Que se esconde
Tras el manto amarillo
Del sol;
Tras el azul inmenso
de la capa de Dios.

ROXANA MIRANDA RUPAILAF
Eva
Quiero sentir el calor de su boca
y el animal desatado de su lengua
y caminar sobre sus dientes,
desnuda.
Encontraré su aliento y volaré
siguiendo la paloma que cruza las palabras,
me tentará la manzana que cuelga en su garganta
y la ignoraré porque 2000 años
me han dado la experiencia.
Un suspiro me arrastrará por todo su pecho
y al fin, entre lágrimas rojas, encontraré a dios palpitando
en su trono.

Yo, Pecadora
Confieso que le he robado el alma al corazón de Cristo,
que maté a una flor por la espalda
y le disparé a la cigüeña.
Confieso
que me comí todas las manzanas
y que suspiro tres veces
al encenderse la luna.
Que le mentí a la inocencia
y golpeé a la ternura.
Confieso que he deseado a mis prójimos
y que tengo pensamientos impuros
con un santito.
Confieso que me vendí por dinero.
que no soy yo
y que he pecado de pensamiento,
palabra y omisión
y confieso, que no me arrepiento.

Árboles
Cuerpos desnudos por toda la ciudad.

Con el cordón umbilical atado a la tierra.

Con los brazos abiertos al beso del agua

y el éxtasis del viento que quiebra una a

una las gargantas.

Los árboles se mueren después de

haber saciado los deseos de Eva.

Desencanto
Subo al Olimpo de tus ojos
y descubro que el fuego
es un relámpago
del fósforo que muere
después de haber encendido el infinito.

MARIBEL MORA CURRIAO
Sueños en el Valle
Heme aquí, apartada de mis muertos,
perdida en el Valle del Águila,
olvidada del pehuén y la montaña.

En sueños he visto
que brota sangre en mi costado
y nacen aves rapaces de mis sienes
que devoran mis manos y mi lengua.

Mas me nacen otras manos
y otra lengua
que son devoradas nuevamente
y luego nacen otras
que oculto cuidadosa
entre metawes.

Pero también son alcanzados
los metawes
y sus restos dispersados
por el valle.

Entonces me levanto y me rehago,
la misma cara, el mismo cuerpo
y el mismo corazón acongojado.

No es la muerte
la que me espanta a esta hora
sino la distancia con las montañas.

No son los rapaces centinelas,
aúllo a los cuatro vientos,
sino el inútil deseo
del retorno a las quebradas.

Mas, heme aquí, cuerpo y sueño
sobre este suelo baldío.

Naufragios
I
Soñé que el mar desbordaba el valle
y las ciudades flotaban sobre sus muros,
los peces abundaban como en las sagradas escrituras
y los hombres admirados palidecían ante el prodigio.
Mi madre vino entonces incrédula
y se acercó con ternura a mi ojos
¿recuerdas, me dijo mirando mi corazón,
que antaño llevamos las carretas llenas de peces?
Miré entonces y todo había desaparecido.

Desconocidas calles recorro ahora, a la deriva.
Hasta aquí llegaba el agua,
hasta aquí el valle.
El universo se despliega sobre nosotros.
Aurora y mediodía ya es lo mismo
y noche y tarde
la misma obligada tiranía
Las aguas cantan un himno funerario
y la tierra suspira por los abuelos.
La montaña reclama a gritos
el cuerpo de los que partieron.